Cuenta atrás para el parque meriní

  • El edil de Patrimonio de Algeciras confía en que las ruinas se puedan abrir en octubre como máximo ·El expolio histórico de sillares ha imposibilitado una rehabilitación íntegra con materiales originales

El parque arqueológico meriní de Algeciras ha comenzado su cuenta atrás. Gabriel Orihuela, delegado de Patrimonio del Ayuntamiento algecireño, confió "plenamente" en que las ruinas puedan abrirse al público como máximo en octubre, es decir, doce años después de ser descubiertas y con uno de retraso en relación al plazo que se anunció cuando se presentó el proyecto. El complejo defensivo ofrecerá sus restos rehabilitados y reconstruidos. La restauración ha sido imposible íntegramente con materiales originales a causa del expolio histórico sufrido por los sillares del lugar -las piedras que formaban la construcción-, que entre otros destinos sirvieron para levantar la iglesia de la Palma.

El espacio, de 6.345 metros cuadrados, mostrará 97 metros de murallas de oeste a este, es decir, bajando por Blas Infante hacia la avenida Virgen del Carmen. De forma transversal, de norte a sur, se podrán encontrar, por este orden, el foso; la barbacana o primera muralla; la liza, que será el tramo peatonal al igual que hace siglos fue la parte transitable; un antemuro de tapial; las cuatro torres de flanqueo; y las murallas. Sólo se ha hallado pavimento original en la puerta de Gibraltar, en la esquina noroeste del parque, donde se yergue la estatua de Almanzor.

"El muro de tapial ha dado lugar a que las obras estuvieran paradas un tiempo y haya habido que modificar el proyecto", explicó Orihuela. Unos arqueólogos entendían que formaba parte del recinto meriní. Otros dudaban y databan la construcción de los tiempos del marqués de Verboom, o sea, la primera mitad del XVIII. Los análisis concluyeron que ese muro intermedio entre la barbacana y las murallas efectivamente era una defensa más meriní.

Las cuatros torres, por su parte, se encontraban inclinadas. La teoría es que en la última devastación de las ruinas, con los últimos árabes y con presos cristianos, se socavaron sus bases y se apuntalaron con madera. Tras este proceso prendieron esa madera, que ardió y volcaron las torres. Una de las cuatro se ha dejado en su estado original para conocer y respetar su verdadera historia. En las otras tres se han recuperado sillares para levantarlas entre un metro y medio y dos de altura. Así se ofrece una "visión real de cómo eran y cómo estaban".

La reconstrucción con los escasos sillares disponibles ha sido la actuación común en todos los elementos que componen el yacimiento. A partir de ahí se ha completado la rehabilitación con mortero de cal, un proceso que aún la pasada semana se seguía aplicando bajo un sol de justicia.

"El expolio que sufrió el yacimiento fue muy grande", lamentó Orihuela. "Durante los 300 años que Algeciras estuvo abandonada y cuando levantó cabeza, allá por el siglo XVIII, todas las construcciones que se hacían en la ciudad tenían sillares de las ruinas meriníes".

En el yacimiento no se ha encontrado el pavimento original de la liza. Se ha rehecho con elementos prefabricados de hormigón, entre los que se han dejado espacios rellenos con grava caliza, que también es la que se distribuirá por los espacios externos. Debajo de ella se instalan láminas geotextiles que impiden la aparición de vegetación. No habrá ni una planta en el parque y la iluminación, discreta, se concentrará en las torres y en el foso, amén de la que marque la zona peatonal. La liza será el camino por el que se podrá pasear entre las ruinas, desde la esquina con Alfonso XI hasta Virgen del Carmen.

La intervención saldrá por 2,3 millones de euros. La consejería de Cultura aporta 755.000 euros, igual que la Diputación. La inversión del ministerio de Cultura es de 600.000 euros. El Ayuntamiento ha asumido la redacción de los proyectos, el cerramiento perimetral y otras actuaciones necesarias.

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