Cronenberg, o la terapia contra la represión sexual hecha película en el Festival de Venecia

  • 'Un été brulant', de Philippe Garrel y con Mónica Bellucci, se llevó los primeros abucheos

El cineasta canadiense David Cronenberg presentó ayer en el 68 Festival Internacional de Cine de Venecia su última película, A Dangerous Method, un psicoanalítico filme con el que el director cambia el registro de sus últimos trabajos y muestra la lucha entre los instintos y la razón.

La cinta, una de las favoritas para el León de Oro de la sección oficial a concurso y que fue muy aplaudida durante la proyección para la prensa, lleva a la gran pantalla, en clave de relato de época, los complicados entresijos de la psique y el corazón humano encarnados en los actores Keira Knightley y Michael Fassbender.

Knightley interpreta, de un modo más próximo al teatro que al cine, rayando en ocasiones en la contorsión física, a Sabina Spielrein, una joven judía con deseos de convertirse en psicóloga que conoce al doctor Carl Gustav Jung (Fassbender) en una terapia a la que llega por sufrir trastornos derivados de la relación con su padre.

Tras ese encuentro en terapia, entre ambos se establecerá una complicada relación personal, ya que él está casado y se debate entre hacer lo que se supone que es lo correcto y le indica su código deontológico o dejarse llevar por sus deseos.

En esta historia, inspirada en hechos reales y adaptación de la obra teatral The Talking Cure, de Christopher Hampton, entra en juego también la presencia de Sigmund Freud, mentor de Carl Gustav Jung y al que da vida en el filme el actor Viggo Mortensen, con quien Cronenberg repite experiencia tras sus últimas películas Promesas del este (2007) y Una historia de violencia (2005).

Entre esos tres personajes se establecerá un triángulo epistolar que tendrá como base lo adecuado del método de terapia llevado a cabo por Jung, cada vez más aparentemente alejado del que propone Freud, y la posible motivación sexual que se encierra detrás de la mayor parte de los comportamientos humanos.

Por otro lado, tres días han bastado para que se oigan los primeros abucheos en el Festival de cine de Venecia y su destinatario ha sido el francés Philippe Garrel que ha presentado en la competición oficial Un été brulant, una historia con Monica Bellucci a la cabeza que ha convencido a muy pocos.

Una historia de amor a la francesa, protagonizada por Bellucci y Louis Garrel -hijo del director- que sólo ha gustado a los seguidores del cine poético del autor de Les amants réguliers o La frontiére de l'aube.

"Mi película nace del inconformismo, que es mi forma de acercarme al cine", aseguró en rueda de prensa el director, que ha contado con la participación de varios miembros de su familia para la realización de este filme -su padre, que ha escrito diálogos y sale en la pantalla; su mujer, que le ayudó con el guión o su hijo Louis-.

Garrel realizó toda una defensa del arte y del cine de autor, no siempre bien entendido, ayudado por su hijo Louis, que destacó que las películas de su padre han provocado división de opiniones desde la primera que hizo, cuando apenas tenía 18 años.

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