El Centro de Arte Contemporáneo se presenta al público gaditano

  • El antiguo cuartel de Carlos III mostró en una jornada de puertas abiertas el resultado de los trabajos de rehabilitación

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Nunca unos barracones soñaron con semejante destino. Tras seis años de trabajos de rehabilitación, lo que será el futuro Centro de Arte Contemporáneo abrió sus instalaciones al público en una jornada de puertas abiertas destinada a mostrar uno de los escenarios protagonistas de las cercanas celebraciones del Bicentenario. Quien pasara ayer por el antiguo cuartel del paseo Carlos III, encontraría un espacio que, respetando la solidez de la estructura primigenia, se rinde al concepto de lo aéreo. Blanco absoluto, cristaleras, pasarelas y la incorporación de un lucernario y de un patio interior abierto transforman la finca en un todo diáfano.

Y es un todo, en fin, bastante grande: 4.572 metros cuadrados de continente que esperan dotarse de contenido, más allá de posibles exposiciones temporales y el punto de partida que, a los fondos, supone la colección de los Costus. Desde el Ayuntamiento se subraya que el CACC estará abierto a todo tipo de artes plásticas y escénicas, visuales y de diseño.

En total, el Centro de Arte Contemporáneo contará con trece espacios expositivos distribuidos entre las dos plantas del inmueble -seis en el primer piso, donde una de las salas se dedicará a recepción y montaje, y otras siete, abovedadas, en la planta superior-.

Además del patio interior, en la planta baja habrá espacio para tienda y cafetería, mientras que en la superior se distribuirán las oficinas, un espacio infantil, otro destinado a cursos y talleres y una sala de conferencias y visionado.

El que fuera antiguo cuartel de artillería fue proyectado por el ingeniero militar Ignacio de Sala en 1732. Durante los últimos seis años, el edificio se ha sometido a un plan de rehabilitación -dirigido por la Oficina Técnica de Proyectos e Inversiones del Ayuntamiento y supervisado por el arquitecto Javier Vellés Montoya- dividido en tres fases. La primera etapa -que ha copado los dos primeros años de la obra- ha tenido como principal objetivo la puesta en validez del edificio histórico -y ha sido, por tanto, la fase que ha supuesto un mayor compromiso de elaboración-. En estos trabajos, se recuperó la estructura original del edificio y se realizaron obras de consolidación en los arcos de las bóvedas. A la estructura se añadió, también, un lucernario: elemento que ha aportado estabilidad a los techos y que ha introducido luz cenital en el edificio. Además, en esta primera etapa se llevaron a cabo las obras de aislamiento del edificio y la reconstrucción de la fachada posterior.

Los trabajos de la segunda fase (2008) conectaron el edificio militar con la ampliación realizada en 1850 a través de los extremos del patio interior, que se presenta como una estructura abierta con palmeras y naranjos.

En la última fase (2010-11), el objetivo ha sido dotar al edificio de todas las particiones e instalaciones necesarias, a la espera de la elaboración de un plan museístico que lo complete -siendo esta la etapa que ha supuesto tanto una mayor dedicación como una mayor inversión, duplicando el presupuesto manejado en las dos primeras fases del proyecto-.

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