Cecilio Chaves enfrenta la luz de dos ciudades atlánticas en Galicia

  • El pintor inaugura en Afundación de Vigo esta muestra con paisajes de allí y de su ciudad natal

Desde el centro de la sala Afundación de Vigo se percibe de un vistazo el enfrentamiento de las luces tan distintas que desprenden Cádiz y Vigo. Una luz que el artista Cecilio Chaves atrapa de nuevo en su obra, en la exposición Luces Atlánticas II que acaba de inaugurar en la ciudad pontevedresa.

Se trata de la segunda parte de la muestra que ya exhibió hace unos años en este espacio y que viene a completar este vínculo artístico que el gaditano todavía mantiene intacto con ambas ciudades: Cádiz, la que lo vio nacer y donde actualmente vive, y Vigo, donde residió durante una larga temporada de su trayectoria y cuyos paisajes siguen atrapando su destreza artística.

Unas 20 piezas de gran formato recogen escenas de la Gran Vía de Vigo o la Torre Tavira

De entonces a ahora, Chaves ha evolucionado, como su obra, y la luz toma una entidad todavía mayor en la nueva propuesta que lleva a la ciudad pontevedresa, con más peso, más personalidad, "con más luz" si cabe. La madurez de un momento artístico que incluso han percibido sus clientes de allí. "Y que tiene mucho que ver con la luz de Cádiz, que me influye mucho a la hora de pintar".

De hecho, la obra que ha preparado expresamente para la ocasión, la ha articulado en dos partes, "a la derecha he puesto las obras de Cádiz y a la izquierda, de Vigo, y en los paneles centrales de ambas. Y de un vistazo puedes ver el cambio de luz", asevera. Una luz que baña paisajes más grises, oscuros, en definitiva, "más sobria y muy especial", para el norte, y la gaditana, más azul, intensa y brillante. Es así como plasma el entorno de la costa y los astilleros que siguen siendo una constante en su obra, una pieza nocturna "que es la primera que hago de allí", aparte de otras escenas de la Gran Vía de Vigo o de la antigua panificadora, "que casualmente están reformando para convertir en un espacio cultural".

De Cádiz lleva sus incondicionales alturas, esas azoteas que siempre borda entre las singularidades arquitectónicas que rematan el caserío típico gaditano. Así, destaca algún retrato familiar, tres piezas nocturnas y una protagonizada por la Torre Tavira que titula en gallego: Luscofusco, que hace referencia a la luz del atardecer. En total, expone 23 piezas en gran formato, casi todas pintura sobre tabla.

Chaves termina así un año lleno de proyectos, y con otros tantos a punto de iniciar, pese "a lo parado que está el panorama artístico en Cádiz. No hay apoyo institucional, sólo en ciertos aspectos de la cultura, pero la cultura no es sólo Carnaval y Semana Santa. El arte también es riqueza y atrae a un tipo de turismo", se queja.

No obstante, Chaves puede enumerar las iniciativas en las que anda ya inmerso, como el Taller de perspectiva que impartirá el 13 de enero, la exposición que está a punto de inaugurar de cara a la Navidad en Estudio 17 junto a su compañero Julián Delgado, o las tres muestras que tiene previstas en la sala Benot, Santa Catalina y en Suecia. Un año que arranca con luz y buenas sensaciones para el gaditano.

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