Cátedra publica una nueva edición de los 'Cuentos sin hadas' de Ory

  • La colección, coordinada por José Manuel García Gil, incluye seis textos inéditos

  • "Su escritura, como él, siempre fue extraterritorial"

Casi veinte años separan la primera antología de cuentos de Carlos Edmundo de Ory de la que ahora ve la luz de la mano de Cátedra. La primera, editada en dos volúmenes por Calembé -aunque también bajo edición de José Manuel García Gil- fue una selección realizada por el propio De Ory. En la que ahora se publica hay, por supuesto, relatos que se repiten, pero es una selección que se ha visto "influida por la llegada de todo el patrimonio personal de Ory y el poder acceder a él en la fundación", comenta García Gil.

Estos Cuentos sin hadas -ya que el libro mantiene también el título de la primera antología- presentan, por ejemplo, seis cuentos inéditos: cuatro de ellos pertenecientes a la serie Del aquí, becada por la Fundación Juan March a mediados de los setenta. Otros son dos son inéditos de la serie Escrito en las uñas de un tatí: "A la manera de Sherezade, Carlos Edmundo de Ory inventaba cada día algún cuento tan diminuto que podría escribirse en la uña de ese animal, una especie de armadillo, para contárselo a su mujer, Laura Lachéroy", explica José Manuel García Gil.

Los Cuentos sin hadas de Ory son cuentos "sin premisas ni encasillamientos": esa es la razón del título que para su narrativa corta escogió el creador de los aerolitos: "Pero aunque sean sin hadas -continúa García Gil-, sí que hay elementos fantásticos. Lo que no está presente, desde luego, es el lenguaje de lo fantástico. Pero sí que encontramos otros clásicos de la tradición, como las transformaciones mágicas".

Como en toda su escritura, en los cuentos de Carlos Edmundo de Ory es esencial el juego: si el lector no entra en sus guiños, hay poco que hacer: "Aunque no de manera idéntica a lo que podemos ver en su poesía, con muchos elementos oníricos o alucinatorios -desarrolla su antólogo-. De Ory siempre fue una persona extraterritorial: fuera del territorio familiar, de su época, de la literatura de su generación, de su ciudad... Y su narrativa es un poco deudora de todo eso, siempre más cerca de lo fantástico".

"Quizá -prosigue- el hecho de que no sea un escritor muy conocido es porque exige un esfuerzo por parte del lector para entrar en su mundo: lo que hablábamos del juego más cierto pesimismo, cierta melancolía que no hace precisamente que ese acercamiento por parte del lector sea más fácil".

Apunta García Gil -que actualmente se encuentra trabajando en la biografía de Ory- que aún queda bastante producción por publicar del escritor gaditano: "Algún poemario, algunas composiciones del postismo, textos sueltos, una novela inédita y, sobre todo, bastante material ensayístico. Tampoco se han publicado traducciones o alguna de su poesía primera pero, poco a poco, se piensa ir dando salida a todo ese material".

José Manuel García Gil señala, además, que a pesar de dar una impresión de "persona caótica y dispersa, no había persona más ordenada y metódica respecto a su obra que Carlos Edmundo de Ory. Desde muy pequeño, tenía la convicción de que su obra iba a transcender -prosigue-, así que prácticamente desde niño va guardándolo todo, ordenándolo todo... Su mente funcionaba como un ordenador cuando no había ordenador".

Por eso mismo, "a veces es muy difícil seleccionar o volver a montar textos de Ory: había cosas que apuntaba a vuela pluma, recortes, líneas en diarios... que luego relacionaba y utilizaba en unos textos y en otros. Picoteaba, era transmigrante". Y el mismo Ory ex machina se cuela en la libreta y apunta: texmigrante.

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