Casablanca se reencuentra con su película 75 años después

  • En el reestreno estuvieron presentes los 'biógrafos' de la cinta y los hijos de algunos de los actores del filme

Una añeja sala de cine de la ciudad marroquí de Casablanca acogió la noche del sábado el reencuentro de la ciudad marroquí con su embajadora más famosa: la película Casablanca, que cumple 75 años esta semana con su vigencia y encanto intactos.

Poco importa que la cinta se rodara casi íntegramente en Hollywood o que el ambiente retratado se asemejara más al de Tánger que al de la Casablanca de la época. Incluso hoy resulta imposible escuchar el nombre de la ciudad sin pensar en Humphrey Bogart, en Ingmar Bergman o en la emblemática canción As time goes by.

Esta fecha coincide, no de forma casual, con el aniversario de la 'Operación Torch'

Cumple 75 años el filme y también lo hace la Operación Torch, el desembarco aliado en el norte de Africa en la Segunda Guerra Mundial, y la embajada de EEUU en Marruecos aprovechó el doble aniversario para organizar una proyección especial con invitados de excepción, como los dos principales "biógrafos" del largometraje, Aljean Harmetz (autora de The making of Casablanca) y Noah Isenberg (autor de Siempre nos quedará Casablanca).

Y no faltaron las descendientes de dos de los protagonistas de la película, Monica Henreid (hija de Paul Henreid, que interpretó al héroe antinazi Viktor Laszlo) y Jessica Rains (hija de Claude Reins, que encarnó al divertido y corrupto capitán de la Gendarmería Louis Renault).

"Representar a Casablanca me hace sentir feliz y orgullosa", dijo a Efe Monica Henreid, para quien la presencia de la cinta en su vida fue "como tener un hermano mayor muy exitoso".

Jessica Rains, en cambio, tardó unos años en empezar a comprender la trascendencia de la obra de su progenitor y no vio el largometraje hasta que cumplió los veinte años. Su excusa: "Él (Claude) no veía las películas que hacía, nunca lo hizo, sólo le gustaba el proceso de hacerlas, pero odiaba verse en pantalla".

Nadie en el equipo de Casablanca esperaba pasar a la posteridad y su intención no era, ni mucho menos, convertirse en una de las historias de amor más famosas del cine. A priori, era una más de las numerosas películas propagandísticas que Hollywood se afanó en producir a principios de los años cuarenta, especialmente tras el ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941.

Según explicó Isenberg, la producción se inició pocos días después de este incidente, sobre la base de la obra teatral Todos vienen a Rick's.

Esta fecha no fue casual y tampoco la del estreno de la cinta. El 8 de noviembre de 1942 arrancó la Operación Torch: tropas estadounidenses y británicas desembarcaron en las playas de Marruecos y Argelia, y en apenas dos días tumbaron las posiciones de la Francia de Vichy en el norte de África y se aseguraron el control de sus costas, desde Casablanca hasta Argel.

Los ejecutivos de la Warner tuvieron claro que las circunstancias para el lanzamiento de Casablanca eran inmejorables: Rommel y su Afrika Korps habían recibido un golpe mortal, el optimismo estaba por las nubes y, por si fuera poco, se acercaba el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos.

Casablanca se estrenó en Nueva York el 26 de noviembre de 1942 y, a los pocos meses, ganó el Oscar a la mejor película, pero ni siquiera entonces se podía prever el calado histórico que adquiriría con el paso del tiempo.

Preguntada por los motivos de la inmortalidad de la cinta, Henreid lo tuvo claro: "Es por la integridad de la historia y sus personajes; todos toman la decisión correcta, todos hacen lo correcto, y eso es algo importante en la vida de cualquiera, con lo que se puede empatizar".

Para Isenberg, fue un cóctel de ingredientes más o menos casuales lo que engrandeció Casablanca: un reparto en estado de gracia (aunque las primeras opciones para encarnar a Rick e Ilsa habían sido Ronald Reagan y Hedy Lamarr), un guión trufado de frases memorables (pese a haberse escrito sobre la marcha y a tres manos) y, por qué negarlo, el hecho de estrenarse en el momento más oportuno posible.

"Tuvieron suerte", sentenció Rains, en cuya opinión "simplemente todo cuajó, salió bien e hicieron una gran película".

Y es que Casablanca no es perfecta, pero quizá por eso mismo encandila tanto; por algo el célebre crítico cinematográfico Roger Ebert dijo que, si bien no era su película favorita (ese honor quedaba para Ciudadano Kane), sí era la que más le gustaba ver.

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