Carlos Carbonell y Ana Arroyo bailan 'Acompasa2'

  • El bailaor gaditano mostrará en La Lechera el espectáculo que lleva al Festival de Jerez

Carlos Carbonell (Cádiz, 1980) estrena el sábado en la Sala Central Lechera un espectáculo que califica como su apuesta más fuerte hasta el presente. "Es con lo que más me he identificado", asegura con una firmeza que sólo puede nacer de la seguridad en sus propias posibilidades. Se llama Acompasa2 y con él va a cerrar el ciclo Solos en Compañía el mismo día y unas horas antes de que el Festival de Jerez se clausure con un homenaje al maestro Mario Maya, uno de sus ídolos.

Como llevándole un poco la contraria al nombre del mencionado ciclo, realmente, Carlos no va a estar solo en este empeño. Como el propio nombre de la obra desvela, se trata de un trabajo de dos: de él mismo y de la bailarina Ana Arroyo y que ha sido creado "lentamente, despacito y a compás". A ella la conoció durante su estancia en Madrid, donde permaneció cinco años, y gracias a un espectáculo de Rafael Amargo en el que ambos trabajaban. Más tarde coincidirían en otro de Patrick de Bana y, con el tiempo, los dos se fueron solicitando recíprocamente para proyectos propios. Carlos califica a Ana de camaleónica en el mejor sentido del término. "Lo mismo puede hacer flamenco que contemporáneo o clásico. Por eso -explica el bailaor-, en el espectáculo, que tiene una música puramente flamenca, ella va a hacer dos piezas que van a llamar la atención. Una es una soleá con bata de cola que baila descalza y por los suelos, y la otra una vidalita". "La intención es que se pueda ver flamenco aunque ella sea más de contemporáneo, porque este es un espectáculo en el que se baila por derecho y al revés", concluye.

En Acompasa2, Carlos se ha reservado para sí tres números y cada uno diferente: un zapateado, que ha coreografiado Charo Cruz y que él califica "muy de línea, de resaltar la figura del bailaor", una seguiriya que defiende como "totalmente flamenca", y como remate, casi traca final, el bailaor tiene muchas esperanzas puestas en la salsa cubana que, con la coreografía de Javier Latorre y el concurso de la pianista Rosario Montoya La Reina Gitana, cierra el espectáculo como una expresión viva de la conexión Cádiz-La Habana. También habrá tangos, tanguillos y bulerías dentro de una música que se centra en cantes de Cádiz y de Jerez, y que sin parar en toda la función, se convierte en el verdadero hilo conductor de la obra.

Carlos Carbonell, nacido en Cádiz hace veintinueve años y en familia de artistas, siempre ha vivido el baile de manera apasionada. Es otro de los discípulos marcados, en el mejor sentido, por las enseñanzas de la maestra Charo Cruz, con la que inició su carrera artística. De ella opina que da un sello particular a sus alumnos. "Nos ha enseñado tanta técnica de cuerpo que todos, aunque cada uno de una forma diferente, transmitimos de una forma especial. Ella -añade- te da todos los puntos clave porque sabe de sentimientos". Tras esos inicios, Carbonell ha trabajado en espectáculos de Manuela Carrasco (Jondo Adonai), Sara Baras (Juana la Loca), Eva Yerbabuena (5 Mujeres 5) y Rafael Amargo (Poeta en Nueva York, Amor Brujo, Enramblao…).

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