Camarón, el genio que también conoció el fracaso

  • El congreso Leyenda Camarón ha analizado hoy el fenómeno sociológico que convirtió a José Monge Cruz en un mito en vida

Una de las ponencias de este viernes. Una de las ponencias de este viernes.

Una de las ponencias de este viernes. / Román Ríos

Hubo un Camarón de la Isla que se convirtió en la primera, y única, "rock-star" del flamenco, que fue deificado hasta el punto de que sobre su tumba se siguen vertiendo cenizas de admiradores fallecidos. Pero también hubo otro Camarón que vivió el fracaso y encarnó la incomprensión de su tiempo.

Reivindicar las diferentes aristas de "una estrella que se comportaba como un sol", en palabras del músico y antropólogo Raúl Rodríguez, ha sido el objetivo del congreso Leyenda Camarón, que durante dos días se ha celebrado en San Fernando, localidad natal del cantaor, dentro de la conmemoración de los 25 años de su muerte.

Un encuentro de amigos como Curro Romero; familiares como su viuda, Dolores Montoya, la Chispa; compañeros como Pepe de Lucía, Rancapino, Manuela Carrasco, Paco Cepero o Tomatito y de una saga de expertos e investigadores que ha puesto en evidencia la necesidad de seguir analizando y desentrañando la magia de una voz que, como dijo Paco de Lucía, "ha dejado una escuela para que varias generaciones sigan disfrutando y llorando con él".

El congreso ha analizado hoy el fenómeno sociológico que convirtió a José Monge Cruz, Camarón de la Isla, en un mito en vida, en un cantaor que supo atraer al flamenco hasta a célebres cantantes de ópera, que se convirtió, muy a su pesar, en un especie de santo para el pueblo gitano y hasta en un icono estilístico para muchos jóvenes en los que se desató la "camaronmanía".

Pero Camarón de la Isla fue, como ha explicado hoy Cristina Cruces Roldán, catedrática de Antropología Social de la Universidad de Sevilla, un hombre de su tiempo, fruto de una época, los años sesenta y setenta, que fueron una "bisagra" entre la tradición y la modernidad, de una transición en la que España se abría a nuevos cánones, también musicales, y a nuevas libertades.

En 1979 lanzó su disco "La leyenda del tiempo", hoy venerado como el álbum que revolucionó el flamenco. Pero este álbum fue, hasta después de su muerte, un fracaso comercial.

"La gente devolvía el disco, decían que no era flamenco, que era música de extraterrestres. Recibió críticas demasiado duras", recordaba hoy Raúl Rodríguez.

Cuentan que, ante el fracaso, Camarón de la Isla le dijo a su productor Ricardo Pachón: "Ricardo, el próximo disco, guitarra y palmas".

Fue un palo que mutiló "su ejercicio de libertad", la posibilidad que todo artista persigue de "crear un mundo nuevo".

"Ese fracaso fue también un fracaso social desde muchas perspectivas, porque se negó la posibilidad de hacer una España diferente. Hoy estamos recogiendo los frutos, todavía estamos en este país luchando con ideas antiguas", ha afirmado Raúl Rodríguez.

Para este músico se cercenó entonces la posibilidad de haber convertido al flamenco en una música "verdaderamente universal", de la misma forma que ha llegado a ser el "reggae" o el "blues", cuando se han electrificado sus raíces.

Ese corte, según explica, se resiente aún hoy en los nuevos cantaores, que, más que innovar, "hacen versiones aflamencadas de otros géneros".

Aunque Camarón de la Isla no llegó a disfrutar de la importancia que, después de su muerte, se le ha dado a su "La leyenda del tiempo", sí vivió un enorme éxito, que permitió, además de revalorizar la dignidad y los sueldos de los cantaores (tres millones de pesetas cobró por su último concierto en San Fernando, en 1991), llevar el flamenco a todos los rincones del planeta y abrirlo a públicos muy diferentes.

Su temprana muerte, el 2 de julio de 1992, no hizo sino aumentar la leyenda de un cantaor que sobre todo fue "una gran aficionado" al cante, capaz de irse hasta un pueblo remoto en busca de un cante o de darle la vuelta a la cinta de un casete para escuchar una grabación del derecho y del revés, buscando sus más recónditos secretos.

"Murió muy pronto, no le dio tiempo, por eso es un mito, porque, a pesar de sus 19 discos, lo ha dejado todo por hacer", comentaba hoy la Chispa.

Su familia, la que más conocía a este cantaor humilde y tímido que apenas hablaba, es testigo de que, 25 años después de su muerte, la adoración por Camarón de la Isla sigue viva.

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