El Cádiz romano de El Pópulo

  • Con túnicas, sin platos ni cubiertos y rodeados de danzas celebra Diophines Fabio sus prestigiosas cenas en la Casa del Obispo cada fin de semana

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Un callejón en el corazón del barrio de El Pópulo. A un lado, en la plaza de Fray Félix, el siglo XXI sigue avanzando diariamente con total normalidad. Pero al otro lado del callejón, el tiempo se para por unas horas y regresa al pasado en la pequeña plazoleta obispal -a un lado, la Casa del Obispo, al otro, la cara escondida de la Catedral, y el callejón que accede lleva por nombre Arquillo del Obispo-, en la que Cádiz vuelve a ser Gades, que celebra una de las cenas organizadas por el veterano médico del asklepeion, Diophines Fabio.

Así lo presentó Lucio Moreno, su esclavo, que dio paso a esta cena "para el deleite de los placeres del paladar", con gran cantidad de "frutos del mar, atunes, aceites, aves y productos de la tierra". Acto seguido, tres palmadas basta para que comience un espectáculo para los cinco sentidos. El olfato, el gusto y el tacto puestos en la comida, y la vista y el oído en la música y en los bailes.

En las mesas no hay platos ni cubiertos. Tan sólo un cuenco para beber los distintos vinos de la tierra y una servilleta. Tres esclavos -que no pueden hablar ni mirar a los ojos a los comensales- se encargan de servir la cena. Gustatio (entrantes), summa comida (plato principal), caputcenae (segundo plato) y segunda mesae (postre), todo regado por el merun (distintos vinos, según los platos). Por cada plato, un baile, protagonizado por cinco jóvenes de la puellae gaditanae, que levanta la admiración de los comensales y la pasión de los sátiros, a lo que se une cierta dosis de misticismo. Y por si fuera poco, la túnica romana que visten los comensales hace que durante unas horas esa pequeña plazoleta se convierta en un resquicio de lo que fue Gades.

Aceitunas, almendras, dátiles y pan romano para abrir boca, acompañado de un vino de rosas. Una gran bandeja de barro cocido con distintos productos del mar, en el que no falta la caballa, y unos platos de pollo es la comida principal, acompañada de vino tinto. Y distintas frutas regadas con mulsum (vino mielado) protagonizan el postre de esta velada especial en la que el propio Diophines Fabio ejerce su labor de anfitrión y saluda a los comensales con el particular gesto romano (en el que en lugar de darse la mano se cogen el brazo). A partir de mañana, cada fin de semana este rincón de El Pópulo será exponente del Cádiz romano, que recreará en sus cenas con grandes manjares que llevaron a ser famosas en la Gades del Siglo I. La iniciativa puesta en marcha por la empresa Monumentos Alavista, que gestiona el yacimiento de la Casa del Obispo, cuenta con el servicio y la comida del Restaurante La Catedral y con las actuaciones de las bailarinas del grupo Carmen Guerrero y los actores de la empresa Descubre el Sur. El coste de este viaje al pasado es de 45 euros por comensal, previa reserva y con algunos descuentos disponibles. Serán los viernes y sábados de julio y agosto cuando el nombre de Cádiz, Gades, vuelva a sonar con fuerza en Roma por los grandiosos banquetes que ofrece Diophines Fabio.

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