El inagotable Cádiz entre figurativo e impresionista de Eloy Cabeza

  • El pintor gaditano ensalza las bonanzas estéticas de la ciudad desde una treintena de paisajes que desde ayer se exponen en la sala de El Pópulo bajo el título 'Luz de Cádiz'

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Ningún rincón de Cádiz se le resiste al artista gaditano Eloy Cabeza Martínez. Desde la típica estampa de la Caleta con sus barcas en primer plano, pasando por las garitas de San Carlos, la puesta de sol del Campo del Sur, hasta otros fondos, a priori más esquivos para las musas, como pueden ser la calle San Miguel o una vista de la Alameda de fondo desde la fuente del Mentidero. Ninguno. Y prueba de ello son las 32 obras de formato pequeño -30x40-, que desde ayer se exhiben en la sala de exposiciones del Pópulo, bajo el título Luz de Cádiz.

Espacios luminosos y llenos de vida que ha pintado desde múltiples de perspectivas tan reales como inventadas. "Siempre marco un objetivo real que pintar, pero el fondo puede ser real o inventado. Hay veces que no me gusta lo que encuentro y decido variar". Los paisajes, desde luego, los maneja al dedillo. Aunque asevera que la fotografía y la libreta son elementos indispensables de trabajo a la hora de documentar un nuevo objeto.

Y aunque cualquier escenario gaditano es válido para el imaginario artístico de Eloy Cabeza, reconoce que ya empiezan a "agotarse" las ideas. "Siempre he pintado Cádiz, no me canso", dice este maestro jubilado, quien confiesa que mientras permanece en pleno apogeo creativo se entrega por completo a su obra, pero luego, "me gusta que tome su camino, como si fuera un hijo", compara.

Su vocación artística, totalmente innata, se ha compaginado con la vocación educativa, "que llegó con los años, pero con la que he disfrutado enormemente". Los cientos de alumnos gaditanos que han pasado por sus clases no solo han aprendido de él a pintar con témpera, sino también matemáticas puras y duras, ya que ha ejercido de profesor en esta materia.

Dice Eloy Cabeza que para dar vida continua sobre el lienzo a esta fuente inagotable de inspiración que es Cádiz, ha bebido de muchas manifestaciones artísticas. "De todas", asegura. "He pintado Velázquez y he reproducido a Van Gogh o Gaugin", pero nunca ha querido ir más allá de la mirada entre figurativa e impresionista, ni ha buscado un estilo propio "por falta de tiempo", dice.

En este sentido defiende la vertiente más academicista que, a su entender, debe afrontar en algún momento de su trayectoria toda persona digna de llamarse artista. "No importa la deriva artística que posteriormente tome su obra, pero antes debe mostrar que sabe pintar fielmente cualquier escenario".

Y así se maneja este inagotable pintor de paisajes gaditanos, que se muestra encantado de las bondades de esta pequeña sala del Pópulo, en la que ya ha exhibido su pintura hasta en dos ocasiones.

De sus años de estudiante recuerda los premios que se agenció en la escuela de Bellas Artes y Oficio, de los que manifiesta gran orgullo. Como orgulloso se muestra de sus hijos. "Todos tienen algo de artista, desde diseñador gráfico, hasta profesora de baile, ceramista...", asevera. Así que le ayudan en la difusión de sus creaciones a través de internet, "mi hijo va a hacerme ahora una página nueva", en la edición de trípticos o incluso a la hora de proponerle nueva temática. "Mi hija dice que pinte bloques, a secas", pero a él no le convence. "Tengo que otorgarle algún fondo, si no, no termina de cuadrarme", comenta entre risas. De Cádiz, como decíamos, no se le resiste ni ún ápice de luz. Pero sí que tiene una asignatura pendiente, que todavía no ha sido capaz de aprobar. "No soy capaz de pintar a mi padre, que falleció muy joven. Lo tengo pendiente". Seguro que lo consigue.

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