De Cádiz a Cabo Verde: pautas sobre protección de patrimonio

  • Técnicos del continente vecino se forman en el CAS para evitar el expolio en su país

Frente a la costa de Senegal se sitúa la República de Cabo Verde, un archipiélago de origen volcánico poseedor de una historia muy reciente –fue descubierto en el S.XV– pero ávida de ser desenmascarada de forma plena. De hecho, Cabo Verde ocupa uno de los archipiélagos más importantes desde  el siglo XVI en las rutas de navegación, siendo víctima además, de numerosos expolios arqueológicos.

Por este motivo, el Centro de Arqueología Subacuática (CAS) del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH)de la Junta de Andalucía acoge desde hace dos semanas a tres técnicos caboverdianos dispuestos a empaparse de todas las pautas de protección de patrimonio bajo las que se trabaja en España. Carlos Alberto Barbosa, como responsable del equipo; Carlos Lima, conservador, antropólogo y restaurador y Enmanuelle Charles de Oliveira, asesor técnico del Instituto de Investigación de Patrimonio Cultural de Cabo Verde (IIPC), son los principales receptores de este proyecto de cooperación entre España y su país de origen denominado Cabo Verde: Gestión y protección del patrimonio arqueológico subacuático.

Un proyecto que partió de la solicitud formal que dicho gobierno efectuó a España a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional –dependiente de Asuntos Exteriores– para participar en este proyecto de investigación y formación de técnicos en la protección de los bienes sumergidos de esta zona de la costa africana. Para ello la Agencia Española escogió al CAS, cuyos técnicos ya se desplazaron hace dos años al continente vecino con el fin de marcar los primeros pasos de esta iniciativa. Ahora, son sus técnicos los que devuelven la visita a Cádiz, donde permanecerán durante tres meses, bajo la finalidad de “adquirir toda la experiencia posible desde el punto de vista científico y así difundirlo en nuestro país”, comenta Carlos Alberto Barbosa. Y es que hasta el momento “Cabo Verde ha carecido de cualquier tipo de legislación en protección de patrimonio”, asevera Carlos Lima.

Sin ir más lejos, la recuperación de restos de sus fondos marinos se han efectuado de la mano de empresas extranjeras “con fines únicamente mercantiles”, informa Enmanuelle Charles de Oliveira, autor del libro Cabo Verde, en la ruta de los naufragios, con toda probabilidad, única obra que documenta el patrimonio de la zona.

Para paliar estas carencias, los técnicos del CAS se han puesto manos a la obra con el fin de crear un plan mucho más ambicioso que la mera formación de los expertos africanos en la sede del antiguo Balneario de la Palma. De la puesta en marcha de este proyecto informó la directora del CAS, Carmen García Rivera, que ayer puso de manifiesto las tres líneas de ejecución que lo integran. “Le hemos dotado de un modelo normativo en calidad de borrador adaptado a las características de su país, que regule la realización de las actividades arqueológicas subacuáticas en Cabo Verde con fines científicos y no mercantiles”.  En cuanto al sistema de gestión, “también le hemos proporcionado una base de datos que sirve de herramienta para la catalogación del patrimonio arqueológico subacuático de bienes inmuebles (yacimientos) y muebles (piezas asociadas a estos yacimientos)”. Asimismo, en breve plazo de tiempo está previsto dotarles de “material de buceo y equipos informáticos”, concluye. 

Un proyecto integral en el que prima la formación que durante estos días están recibiendo los técnicos caboverdianos. “Para nosotros es muy importante nuestra estancia en Cádiz porque se trata de un proceso formativo abierto a sugerencias y a las necesidades de protección de nuestro país”, afirma Carlos Alberto Barbosa que, junto a sus compañeros, no disimulaba ayer la satisfacción que para ellos supone participar en una iniciativa de estas características. Nada menos, que en la sede del Centro de Arqueología Subacuática.

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