Cadena de asesinatos

Acción, EEUU, 2011, 104 min. Dirección: Roger Donaldson. Guión: Todd Hickey, Robert Tannenr. Intérpretes: Nicolas Cage, Guy Pearce, January Jones, Jennifer Carpenter, Harold Perrineau, Xander Berkeley. Música: J. Peter Robinson. Fotografía: David Tattersall. Cines: Bahía Mar.

Extraños en un tren pasado de lo interpersonal -dos tipos intercambiando asesinatos- a lo grupal. El justiciero de la medianoche convertido en empresa de venganzas. Los jueces de la ley reducidos a los ejecutores de la ley. Cadena de favores en versión criminal. Precedentes de esta película hay unos cuantos. Nicolas Cage vive felizmente en un mundo asqueroso y violento, en el que los alumnos del centro del que es profesor han de pasar por un detector de metales antes de entrar en las clases para evitar que vayan armados. Ellos viven en su burbuja: él dando clases y jugando al ajedrez, ella tocando en una orquesta barroca. Pero la felicidad en un mundo asqueroso y violento es frágil. Cuando unos desalmados la destrocen él recurrirá a una organización dedicada a la venganza que funciona gracias a intercambios letales. Se introduce así en un laberinto del que le resulta imposible salir cuando calibra las consecuencias. Descubre entonces que hay formas de enfrentarse a ese mundo asqueroso que lo hacen aún más asqueroso y que hay formas de castigar la violencia que generan aún más violencia.

El punto de partida la iguala con las películas de Charles Bronson o con Los jueces de la ley: la justicia es lenta, las argucias legales muchas, las penas leves y las posibilidades de que el violador o el asesino se vayan de rositas, muchas. Es mejor aplicar una justicia inmediata. En lo que se diferencia, sobre todo de la serie Bronson, es en el desarrollo: aquí, al no tratarse de una acción personal sino de una organización criminal, el punto de vista es crítico. La organización es rápida y eficaz, de eso no cabe duda. Pero cuando presta un servicio quien lo haya solicitado queda presa de ella. Cómo Nicolas Cage se libre (o no) de ellos y pague (o no) su deuda con ellos es el argumento de esta película.

Desde Motín a bordo en 1984 hasta esta película, pasando por No hay salida, Cocktail, La huida, Species, Un pueblo llamado Dante's Peak, 13 días -su mejor película- o El gran golpe, Roger Donaldson ha dirigido casi siempre con buena factura casi todos los géneros vigentes en los últimos 30 años. Es lo más parecido a un artesano que en los poco estables tiempos cinematográficos que sufrimos pueda encontrarse. Parece también tener una cierta inclinación por dirigir actores difíciles de carreras con más altos y bajos que una montaña rusa: Mel Gibson, Tom Cruise, Robin Williams, Willem Dafoe, Mickey Rourke, Alec Baldwin, Kevin Costner, Al Pacino. Ambas cosas, su habilidad artesana y su afición a los actores sube y baja, se cumplen en esta película. Muy entretenida, dirigida sin brillo pero con eficacia e interpretada con acierto por esa montaña rusa humana llamada Nicolas Cage, El pacto tiene como mayor virtud un desarrollo lleno de situaciones imprevisibles gracias a un buen guión de Todd Hickey, Robert Tannen. Algo muy de agradecer.

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