fernando puelles Décimo aniversario de su muerte

Buscó, incesante, el sentido de la vida

  • Fernando Puelles y Puelles fue una de las figuras más destacadas del panorama intelectual gaditano

Queremos recordar en estas líneas a una de las personalidades más singulares e independientes de los últimos años dentro del mundo intelectual gaditano. Nos referimos a Fernando Puelles y Puelles, quien perteneció por origen a la burguesía gaditana, pero ya desde muy pronto su comportamiento y sus ideas dejaron entrever un desclasamiento radical y rotundo.

No podía terminar este año de 2011 sin dedicar unas líneas al escritor, poeta y ensayista gaditano tristemente desaparecido, hace ahora 10 años, tras un fatal accidente de tráfico en Manilva (Málaga) el día 17 de abril de 1991.

Fernando Puelles y Puelles nació en Cádiz el 20 de marzo de 1940. Si no tuviéramos la desdicha de su desaparición tendría hoy 71 años. Parafraseamos a José Saramago, quien dice: "Es a partir de los 70 cuando se empieza a saber en la vida". En este caso, gozaríamos de un intelectual lleno de fuerza y vitalidad. Pero únicamente nos queda una obra literaria que ya sólo es quimera.

A Puelles le debemos la mejor biografía que sobre Fermín Salvochea se ha escrito hasta ahora y lamentamos profundamente la desaparición del manuscrito que sirvió de guía para la elaboración de Fermín Salvochea. República y Anarquismo, libro de 1982 que marcó un antes y un después en la recuperación de la figura del anarquista gaditano.

El mismo Puelles, en la magnífica entrevista que le realizó José Antonio Bablé en 1986 para la serie 'Escritores Gaditanos' de Diario de Cádiz, manifestó: "Yo, en realidad, a Salvochea no lo comprendo. Es algo tan desmedido, tan absoluto, que yo no puedo desenvolverme en ese terreno. Yo lo he estudiado con un enorme amor, con una enorme obsesión. Él persiguiendo las ideas y yo persiguiéndolo a él. Dos locos, vamos".

En el acto homenaje a Fermín Salvochea de 2010, dedicado de manera especial a la figura de Fernando Puelles, recordamos cómo desde 1968 hay constancia documental de las investigaciones de Puelles sobre el anarquista gaditano. También se dijo en aquella jornada conmemorativa que poco a poco Puelles se convirtió en un hijo díscolo y raro. No se refería la cita a lazos de sangre, sino al abandono marginal al que se vio sometido por las progresistas fuerzas de izquierda, donde se cambiaron lealtades y se arrojaron lastres que comenzaban a ser demasiado pesados. Con razón decía Puelles que el libro sobre Salvochea fue goce y calvario.

Posteriormente Fernando escribió un poemario en prosa titulado OscuraVoluntad (Cádiz, 1986), publicación en parte biográfica, en parte una larga reflexión sobre la condición humana. Decía Puelles en la entrevista ya mencionada: "Este libro me ha servido para soltar temas que pertenecen a mi pasado"; y nos advierte y sugiere: "Es un libro lleno de secretos, claves, motivaciones. Tardarán mucho tiempo los críticos en conocer qué quiero decir en cada capítulo". No podía imaginar el intelectual y romántico gaditano lo próxima que estaba su muerte y menos aún el olvido injusto, pero absoluto, en que terminaría su obra. El escritor José Manuel Benítez Ariza publicó recientemente en su blog 'Columna de humo' una entrada en la que lo recuerda a raíz de la presentación en la librería Quorum del libro-homenaje 65 Salvocheas, donde Fernando Puelles aparece entre los autores con un poema de OscuraVoluntad. También en ese mismo acto el poeta Jesús Fernández Palacios dedicó unas breves y emotivas palabras en su memoria. Obra en su poder una bellísima carta de amor de quien lo quiso y lo cuidó como una madre: María Loiro.

Su tercera y última obra, Los libros en la aventura del espíritu (Cádiz, 1987), está directamente relacionada con la anterior en la medida que también es autobiográfica. No obstante, el eje central gira en torno a libros y escritores tales como André Gide, Albert Camus, Henry Miller, Papini... En este volumen se expresa y manifiesta un Fernando Puelles escritor, pensador, crítico, en el que sus apreciaciones personales abarcan la totalidad del libro. Reflexiones y conflictos que este artículo no puede recoger, pero aprovechamos para reivindicar una reedición del mismo. O mejor aún, de sus obras completas.

Como "el último romántico" lo definió muy acertadamente Alberto González Troyano en otro artículo de Diario de Cádiz en 1991. Decía así: "Puelles vive en una cierta soledad, deliberada, alejado de esa sociedad del espectáculo más o menos promovida por los circuitos culturales establecidos. Fernando vivía con apego unos principios ideológicos que en aquel tiempo, y hoy más, van quedando relegados y reducidos a piezas de museo y algún marco académico". Lo que, bajo nuestro punto de vista, no es del todo cierto; ahora más que nunca, su llama sigue viva. El pensamiento que abrazó se abre paso y toma asiento en muchas de las asambleas que por barrios y plazas se celebran en España y en el mundo en los últimos tiempos. González Troyano añadía también: "Su muerte nos priva de ese espíritu de resistencia simbólica que él supo enmarcar en la consecución de una espléndida biblioteca sobre el movimiento obrero de finales del siglo XIX y principios del XX, una obra completísima y totalizadora en su especialidad". Biblioteca que, como su creador, fue ninguneada y destrozada.

Fernando Puelles no era un hombre de distinciones y consideraciones. Más bien era una persona que alimentaba el desafío contra tanto olvido interesado. Sirvan estas modestas líneas de homenaje y reconocimiento a la pérdida irreparable en el mundo intelectual gaditano.

Terminamos con una anécdota a la que nos hacía referencia José Antonio Bablé hace unos días: Los pocos asistentes que acudieron al entierro de Puelles en la Iglesia de San José estaban esperando con cierta inquietud la llegada del coche fúnebre que transportaba el cuerpo de Fernando desde Manilva a Cádiz, donde iba a ser enterrado. Por una razón o por otra, el coche no llegaba, se vencía la tarde y el sacerdote tenía que acabar con aquella espera, de modo que decidió celebrar la misa del difunto... sin el difunto. Hasta el último momento, singular y libre.

En el blog www.fernandopuelles.blogspot.com se puede leer el poema XXXIV donde explica su última voluntad, que tampoco fue cumplida. Sobre el mármol blanco están ausentes las palabras que solicitó: "Buscó, incesante, el sentido de la vida".

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios