VIII festival de música Española de cádiz Crítica

Bocados de música femenina

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VIII Festival de Música Española. Piano: Diego Fernández Magdaleno. Autoras: Z. de la Cruz, C. Díez, G. Rodríguez, A. Coduras, C. Fernández-Vidal, D. Serrano, M. Salvador y T. Catalán. Lugar y fecha: Diputación Provincial. Viernes, 26 de Noviembre de 2010. Asistencia: 53 personas.

El VIII Festival de Música Española de Cádiz nos propuso el viernes una interesante incursión en el poco frecuentado mundo de las mujeres compositoras y, más concretamente, mujeres españolas. La Historia de la Música está llena de nombres de mujer, la mayor parte olvidados injustamente; en realidad hay más de 4000 mujeres compositoras catalogadas algunas de ellas extraordinariamente famosas y populares en sus respectivas épocas; es el caso de Hildegard von Bingen o de Clara Wieck, de casada y según terminología ya pasada, Clara Schumann. Es este un terreno en el que, a pesar de los indiscutibles esfuerzos realizados en pos del reconocimiento de la labor de la mujer, estamos lejos de alcanzar el objetivo: tomen ustedes cualquier libro de historia de la música y lo podrán comprobar fácilmente. Sea, pues, bienvenido el concierto que nos ocupa cuya discriminación positiva podemos también apreciarla como un noble intento de avanzar en la igualdad en un tema poco abordado y no por ello menos interesante, por lo que representa en la historia de la cultura.

En el programa elegido para la ocasión un amplio espectro de compositoras españolas contemporáneas y de obras producidas entre 1948 y 2010, sobre las que hago mi pequeño comentario.

Zulema de la Cruz (Madrid, 1958). Estudio sobre trazos Nº 2: Clusters. Pequeña colección de racimos de notas con intercalación de acordes arpegiados que mantienen una ciertas tonalidad mediante lo que se consigue una espacialidad muy amplia.

Consuelo Díez, (Madrid, 1958). Sad. Aquí ya hay una línea melódica bien marcada sobre un pedal grave que le da al conjunto un aire de nocturno triste, incisivo en ocasiones, como de rebeldía o enfado.

Gloria Rodríguez, (Vigo, 1972). Slero. Meditación intimista construida con austeridad de medios sonoros, minimalista al estilo de Satie, y con inspiración melódica recurrente clara, en una preciosa obra que invita al recogimiento.

Alicia Coduras, (Barcelona, 1958). Exordium. Obertura solemne, casi sinfónica en sus primeros compases, con un tema principal, tal vez una canción, desarrollado con gran riqueza tímbrica lo que da a la pieza una gran brillantez.

Carme Fernández-Vidal, (Mallorca, 1970). Troballa al jardí. Espacio sonoro abstracto creado a partir de arpegios y acordes muy potentes sobre notas extremas, todo rociado de picados muy agudos que provoca una sensación desasosegante con pocas concesiones a la serenidad.

Sons de dol per Barce. Otro universo, cercano al anterior, más meditado, con pasajes más cantábiles y abundancia de acordes contrastados y compases cortados, interrumpidos.

Dolores Serrano Cueto, (Cádiz, 1967). Susúrrame al oído. Original obra de complicados compases iniciales, rica en acordes de singular coherencia armónica, con ciertas frases audaces muy líricas y notas bailarinas y hasta humorísticas; de lo mejor del recital.

Matilde Salvador, (Castellón, 1918-2007). Sonatina. Preciosa, saltarina y pizpireta composición, con un tema desarrollado y recurrente, muy clásica y muy en la línea de trabajos de los Halfter, Rodrigo, Bacarisse, etc. Un atípico en el programa y para algunos un respiro.

Teresa Catalán, (Pamplona, 1951). Five on five. Canción azul. Elegía II. Wenn alles geht, nichts geht. Elegía IV. Cinco obras de características muy semejantes: temas arpegiados que se van descomponiendo o de los que van emergiendo acordes tonales, grupos de notas formando pequeñas frases melódicas, recreación en la disonancia, clusters susurrados, sencillas secuencias de notas sin más propósito. Caso aparte la Canción azul, obra de encargo y de estreno absoluto en el Festival en la que aparecen evidentes citas rítmicas, melódicas y armónicas de la inmortal Rhapsody in blue, de Gershwin.

La labor de Diego Fernández Magdaleno, evidente en el presente recital, justifica plenamente la reciente concesión del Premio Nacional de Música 2010 en la modalidad de Interpretación. Las obras comentadas puede que no estén entre lo más logrado del pianismo femenino español contemporáneo, el futuro lo dirá como siempre ha sucedido: obras incomprendidas y furibundamente pateadas cuando se estrenaron, son admiradas hoy por tirios y troyanos. Pero todas las del viernes exigen del pianista un absoluto dominio del instrumento y también sentido de la medida, repertorio de matices, potencial expresivo y capacidad de convencimiento y persuasión, cualidades, sin las cuales la poco asequible música que ofrece resultaría poco divulgable. Diego reúne todas esas cualidades y más, lo que lo convierten en un músico excelente que debería frecuentar también otros repertorios; esperamos contar con él en el futuro.

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