Bellos test para la mirada

MONTSE CARABALLO. Sala ARTEADIARIO. JEREZ

A Montse Caraballo la conocimos como participante en Línea de Costa , ese proyecto que se celebraba en el Espacio de Creación Contemporánea - ECCO - de Cádiz, ideado por el Colectivo Vendaval - Rocío Arévalo y Alonso de la Sierra - y que tanta entidad concedió a la creación, llevando hasta la capital de la provincia a importantes artistas que permanecían en los espacios del antiguo cuartel desarrollando, de primera mano, un trabajo interesante y de absoluta trascendencia artística. Lástima que las veleidades políticas influenciadas por las espurias intenciones de alguno se cargaran una realidad creativa de mucho interés para la profesión artística. Ahora Línea de Costa subsiste por el entusiasmo de sus creadores en Rota donde se continúa con sus acertadas propuestas y su apuesta por un arte de acción. Allí, la obra de Montse Caraballo nos pareció de lo más interesante. Más tarde seguimos sus pasos en la Galería Cavecanem de Sevilla y, por supuesto, cuando presentó su obra en la Neilson Gallery de la localidad serrana de Grazalema. Su importancia artística gracias a una obra distinta, fresca y portadora de los mejores valores de la moderna figuración constituyó un objetivo para el humilde programa artístico de la Sala Arteadiario.

La artista sevillana siempre nos ha sorprendido con una pintura tremendamente singular. Su trabajo estaba alejado de complejos dialécticos, de abrumadores sistemas estéticos y de elitistas situaciones significativas. Se trataba de una figuración esencial, sin rebuscados aditamentos y transmisora de una realidad que ella, eso sí, compone de manera acertada, libre, fresca y sin prejuicios pictóricos de ningún tipo. Ahora, su obra, como el concepto que plantea, ha madurado justamente, sin equívocos, asumiendo unos postulados artísticos fundamentados en una verdad plástica de mayor consistencia; adentrándose por caminos estructurales más abiertos y de mayor contundencia formal. La frescura de su obra sigue intacta pero adoptando una más consciente sabiduría creativa.

La exposición que ocupa la sala de Diario de Jerez nos sitúa en un ambiente vegetal que Montse Caraballo hace único desde diferentes perspectivas compositivas. Óleos sobre lienzo, acrílicos sobre papel, la utilización perfeccionista y compleja del bolígrafo son instrumentos de los que se vale la artista para componer unas impactantes imágenes coloristas que, aparte de la realidad suprema que patrocinan, con esos mensajes visuales llenos de energía cromática, de espíritu orgánico, de referencias florales y frutales, nos sitúan por los sugestivos postulados del mero proceso constitutivo. Las obras de Montse Caraballo hacen transitar a la mirada por unas composiciones a base de acumulación de elementos reconocibles que, en su conjunto forman unas imágenes que hacen buscar la complicidad del espectador. Parece como si la autora quisiese manipular la mirada y que esta buscase nuevos elementos representativos, a modo de una especie de bellas y coloristas imágenes que parecen sacadas de unos hipotéticos test de Rorschach para atrapar lo que el ojo observa, dejar en suspenso sus realidad transparente y fomentar una nueva posible identidad ilustrativa.

Con acierto total, en continente y en contenido, la artista sevillana nos lleva de la mano por un complejo visual lleno de entidad pictórica, solvencia creativa y sabia estructuración formal. Lo demás lo deja a la perspectiva cómplice de un espectador que pone punto y final a un proyecto bellamente sugerido.

La historia pictórica de Montse Caraballo que se nos ofrece, por primera vez en Jerez, es la que nosotros queríamos que ella nos contara. Esa feliz amalgama de situaciones visuales que dejan abiertas las sendas de un compromiso estético para que por ellas circulen los máximos argumentos de la emoción de un arte bien hecho desde dentro y desde fuera.

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