El desarrollo de la ciudad

El Ayuntamiento impulsa un plan para recuperar el patrimonio histórico

  • Elabora un ambicioso proyecto para poner en uso todas las fortificaciones como referentes de la cultura y el turismo de la ciudad.

El frente de Puerta de Tierra es el gran referente del patrimonio de la ciudad. El frente de Puerta de Tierra es el gran referente del patrimonio de la ciudad.

El frente de Puerta de Tierra es el gran referente del patrimonio de la ciudad. / Julio González

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Cádiz tiene una gran riqueza en materia de patrimonio histórico que no estamos sabiendo aprovechar. A pesar del incremento de visitantes en los últimos años, no sabemos vender que somos la ciudad más antigua de Occidente, que tenemos grandes fortificaciones, el segundo teatro más grande del Imperio Romano, yacimientos fenicios únicos, además de un casco histórico único. Todo ello debemos ponerlo en valor porque supondrá riqueza para la ciudad". Quien hace este análisis es el teniente de alcalde de Patrimonio del Ayuntamiento de Cádiz, David Navarro, que ha puesto en marcha una profunda reordenación de este departamento municipal, creando el área de Patrimonio Histórico, "para que podamos aprovechar mejor todo el potencial que tenemos".

En estrecha colaboración con el Instituto de Fomento y la concejalía de Urbanismo, pues Navarro considera esencial el trabajo unificado entre todas las delegaciones municipales, se tiene previsto crear un grupo de trabajo que va a tener la misión de estudiar y analizar el patrimonio histórico: lo que hay, cómo esta, cómo se puede conservarlo y qué se puede hacer para promoverlo.

A la vez, se quiere impulsar la aprobación de una ordenanza municipal específica para garantizar esta protección, que estará estrechamente relacionada con una campaña de sensibilización ciudadana sobre el patrimonio histórico, "con lo que lograremos potenciar el sentimiento de arraigo en la ciudad y que los propios vecinos consideren como suya la necesidad de defender a esta parte tan importante de nuestra ciudad".

Todas estas actuaciones contarán con el apoyo esencial de un Consejo Municipal para la Conservación y Protección del Patrimonio Histórico, un organismo que jugará un papel esencial en la conexión entre el Ayuntamiento y las cada vez más numerosas asociaciones culturales que han ido apareciendo en la ciudad en defensa del legado de nuestra historia. La intención, destaca David Navarro, es tener en su momento un primer contacto con las asociaciones "a objeto de conocer sus inquietudes y recoger sus expectativas sobre este nuevo instrumento de participación ciudadana". Y, por supuesto, la participación ciudadana que podrá trasladar al Ayuntamiento denuncias sobre el estado de este patrimonio a través de un dispositivo específico en la web municipal.

Una de las operaciones previstas de mayor calado y que puede convertirse en ejemplo de lo que se quiere para la ciudad es la que se pretende realizar en el frente de la Puerta de Tierra, que incluye las bóvedas y baluartes de San Roque y Santa Elena y los fosos delanteros. Operaciones que se presuponen costosas para lo cual se buscarán fondos europeos, a la vez que se abrirán concursos públicos para su posterior gestión.

Tiene claro el gobierno local que un tesoro como es esta fortificación no puede languidecer como un mero paseo y dos museos de limitada superficie.

"Buscamos ofrecer una imagen del frente de Puerta de Tierra integrado en un conjunto histórico más amplio que identifique a la ciudad de Cádiz como un espacio histórico especializado en fortificaciones al margen de la proyección internacional que tienen como sitio histórico de los lugares de 1812", se destaca desde Patrimonio.

Para ello se están barajando una serie de propuestas a la que hay que buscar su viabilidad técnica y económica que, en todo caso, se centran en: la potenciación del uso del paseo superior, con la organización de las actividades que permita la legislación (hay que tener en cuenta que la Puerta de Tierra está calificada como Monumento Nacional) y que irían desde las recreaciones históricas, celebración de pequeños conciertos o la instalación de una zona de hostelería.

El proyecto pretende recuperar para la ciudad un gran espacio hoy desaprovechado: el foso del Pelíkano, hoy convertido en casi su totalidad en un parque canino, a pesar de su evidente potencial como espacio dedicado al ocio y la cultura.

A la vez, se considera esencial dar un uso adecuado a las bóvedas que se encuentran vacíos, como espacios dedicados al comercio artesano y la hostelería, lo que dinamizaría todo el conjunto y facilitaría la atracción de los visitantes, pues se tiene claro que toda operación en esta fortificación debe plantearse como un conjunto y no como espacios individuales, con un radio de acción que se extiende a la inmensa bóveda de los antiguos Talleres Velasco y el aparcamiento que le da acceso.

La operación se completa con una sustancial mejora en el actual centro de interpretación de la Puerta de Tierra, la actualización de la iluminación ornamental, la firma de acuerdos de colaboración con entidades ciudadanas para uso cultural a estos espacios, así como la utilización de los nuevos sistemas de comunicación para facilitar la información al conjunto de la ciudadanía.

Todo ello irá bajo la marca de Cádiz, puerto de fortificaciones, que bien podría presentarse en la próxima edición de Fitur 2018 ya que David Navarro tiene claro que "en la próxima edición de la Feria Internacional de Turismo lo que Cádiz tiene que saber vender, de una vez por toda, son sus murallas y su relación con la historia".

La creación de una marca específica facilitará el desarrollo de acciones en materia de promoción turística y, a la vez, una mayor visibilidad entre la ciudadanía y el turismo "sobre la riqueza patrimonial de la ciudad", extendiéndola a todas las fortificaciones.

Lo cierto es que la operación sobre la que ahora la concejalía de Patrimonio da los primeros pasos no se centrará únicamente en el frente de Puerta de Tierra, sino que extenderá todos sus futuros proyectos a la red de fortificaciones de la ciudad, algunas para mejorar su mantenimiento y uso, como el castillo de Santa Catalina o el Baluarte de la Candelaria, que hoy mantienen una activa programación cultural. En otros casos se pretende recuperar estos espacios para un uso ciudadanos, como las bóvedas de San Carlos, donde se trabaja también en un plan específico para la apertura espacios destinados al comercio artesanal y a la hostelería.

Más complicada resulta la definitiva puesta en valor del castillo de San Sebastián, la mayor fortificación de la ciudad, con un evidente potencial turístico y cultural pero aún necesitado de fuertes inversiones económicas.

Aquí se está pendiente de un acuerdo con la Junta de Andalucía para reubicar en el castillo la sede del Instituto de Arqueología Submarina.

El fracaso de la operación de puesta en valor de este castillo aprovechando los fastos del Bicentenario de la Constitución en 2012, dificulta un uso más adecuado.

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