Los nuevos títeres de los 'Autos' de La Tía Norica, en proceso de construcción

  • Las marionetas, que se estrenarán con un nuevo espectáculo, estarán listas "en cuatro años", según el director de la compañía José Bablé · El Ayuntamiento invertirá 20.000 euros en el próximo 2009

Huele a madera. Y a barro. Virutas de vida esparcidas por el suelo. Una olla de estuco ruge en el hornillo. Huele a antiguo. Y a nuevo. El artesano, como el genio de Caprese, parece ver el rostro que se esconde, no en el mármol, sino en el basto trozo de cedro. Huele a tradición. Y a tecnología. Están mejorando tal sistema, tal manera de manejar. La virgen María, San José, los pastores... con sus miradas perdidas yacen en un rincón. Ya han vivido mucho. Veinticinco años. El artesano moldea sus relevos. Los nuevos títeres aparecen tras las herramientas del imaginero. Los Autos de Navidad de la Tía Norica tendrán otros protagonistas. Nuevos. Y de siempre.

En el Baluarte de la Candelaria Francis Geraldía trabaja sin descanso. "Como aquí, ceno aquí y, hay ocasiones, en las que me paso la noche trabajando", cuenta. A destajo, el escultor lleva adelante, y en solitario, una "hermosa" pero "complicada" tarea, la de crear las nuevas marionetas que la compañía La Tía Norica utilizará en sus Autos de Navidad. "Es un trabajo laborioso y lento. Así que, por lo menos, hasta dentro de cuatro años no tendremos todo listo", baraja el director de la compañía, José Bablé, que, adelanta que el estreno de los títeres coincidirá "con la puesta en escena de unos nuevos Autos".

La intención de Bablé es la de incluir "un par de autos más" a los que ya se representan "con gran éxito" a tenor de los resultados de los pases de este año. "Aún nos tenemos que sentar para hablar de eso y también para hablar de los cambios que queremos hacer en la escenografía. Lo primero, y lo más importante, es la fase en la que estamos ahora, en la de la construcción de los muñecos", aclara sobre un proceso en el que el Ayuntamiento de Cádiz lleva invertido 48.000 euros a los que se sumarán 20.000 más para 2009.

Y en esas están desde hace año y medio. Geraldía realiza, en primer lugar, unas guías en barro de los rostros de los títeres y, en ellas, fija su mirada cuando trabaja en la madera sujeta a una amordazadora que le sirve de base para tallar las caras. "Los nuevos tienen muchos más detalles y el material que utilizo es madera de cedro y no de pino, como en los antiguos, que se estropea con mayor facilidad", apunta el artesano. El cuerpo de la marioneta se trabaja por separado: tronco, entero o en dos partes según si es de peana o de hilo, respectivamente, y extremidades fraccionadas por las articulaciones. Geraldía coloca en el torno un pedazo de madera. Obtiene un bastón ancho donde se intuye, de manera muy ruda, las formas. Con utensilios como los raspines lo perfila. ¡Alehop, una pierna¡

A la vez, el imaginero trabaja en el atrezzo y los accesorios de los títeres como las espadas, los cascos y los escudos de los romanos, sacados de un molde de silicona que ha construido, y en algunos nuevos animales como la mula y el buey.

Y a lijar. A lijar las piezas de unas sesenta marionetas. A dar estuco. Y a policromar con óleos. Y con la técnica tradicional. "Ese es uno de nuestros objetivos. Queremos mejorar los títeres y mejorar la manera de manipularlos pero respetando la tradición y el sello personal de La Tía Norica", aduce Bablé. Así, intentarán centrar más los hierros que dan la estabilidad a los títeres de peana e introducirán, en los de hilo, el plomo, ya no en la planta de los pies de los muñecos, sino en el interior de sus piernas.

Aún queda mucho trabajo por delante. Escenografía, confeccionar vestidos, fijar detalles... Huele bien en el taller del Baluarte.

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