ArtFutura, encuentro entre la celebración y la reflexión

  • La cita -que se desarrolla simultáneamente en varias ciudades- tiene como principal propósito incidir en algún aspecto de la actualidad relacionado con la tecnología

ArtFutura tiene como misión anual reflexionar sobre algún aspecto de la actualidad referido siempre al desarrollo tecnológico que es el motor de esta feria y fiesta de lo digital. Esta edición, que es la XX, le toca al desarrollo de las redes sociales virtuales. Como es lógico, ArtFutura cree en ellas, frente a las voces que defienden que son inventos de la CIA y que obedecen a oscuros intereses bien engarzados en los recovecos de las teorías conspiparanoides. Es por ello que uno de los programas que se pudo ver el primer día de la extensión que un año más llega a Cádiz estuviese dedicado a la inmensa gamberrada del movimiento Improve Everywhere.

Fiel a su título (Improvisa en cualquier sitio puede ser su traducción), responde a una alucinada idea del cómico estadounidense Charlie Todd, que ha conseguido así más reconocimiento mundial que con sus actuaciones en escena.

La cosa consiste en concentrar vía internet a los que llaman "agentes encubiertos", voluntarios desconocidos, y preparar con ellos una performance. Afortunadamente, Todd es un tipo bienhumorado y no se le ocurre mover a sus agentes contra, pongamos, bancos para protestar por las hipotecas y hace bromas en el fondo blancas. Algunas, seamos sinceros, son más propias de las cámaras ocultas, pero varias se han hecho legendarias, como la famosa de congelar a unas 200 personas en la estación de Nueva York, ante el pasmo del resto de los transeúntes. En su momento fue el vídeo más visto de Youtube. Tanto impactó que hasta series de televisión usaron esa acción para sus tramas. El documental también muestra las reticencias que no sólo las actividades de Todd, sino de la capacidad comunicativa de internet despierta en muchos sectores.

Este aire de celebración se extiende al resto de los programas, con la fe en la animación digital como bandera. Para celebrar el veinte aniversario de ArtFutura se presentó The Best of the Rest, que recogía una muestra de lo más destacado de estas dos décadas, dejando claro lo que había avanzado el arte digital desde sus comienzos en los 70 hasta la sofisticación actual. Digital Kitchen ofreció una buena panorámica de lo realizado por esta empresa del sector, una de las punteras. Desde los complejos títulos de crédito de la serie de culto True Blood hasta las promos del Festival de Sundance, han convertido en marca de fábrica su fantasía animada.

Y como de costumbre, ArtFutura Show mostró los mejores trabajos en animación digital del último año. Pudieron verse joyas como French Roast o The Spine, esta última anticipo del mundo inquietante de Chris Landreth, autor que tiene esta edición de ArtFutura una retrospectiva propia. El mejor, empero, fue Dix, que mezclaba animación e imagen real en una impactante historia de psiquiatría nada convencional.

Pero si alguien piensa que lo de la animación digital es una fiesta y que sólo sirve para recrear mundos imposibles, el programa que completaba el primer día de proyecciones lo desmentía. Pues Reality Bites incluía dos documentales suecos hechos con técnicas animadas. Mentiras, de Jonas Odell, era una magnífica aproximación a gente que ha hecho de la falsedad su forma de vida, y a veces no por gusto. Así veíamos a un estafador profesional junto a una joven desquiciada porque tenía que ocultar permanentemente su etnia gitana. El segundo, Esclavos, obra de Hannah Heilborn, nos acercó de forma directa a la problemática de los niños esclavizados en la interminable guerra de Sudán, una de esas que nunca salen en los medios.

La animación da aquí alas a la recreación de realidades sin perder nunca de vista su carácter documental, en un juego asombroso. Y es que ArtFutura también nos puede hacer pensar.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios