Presentación

¿Aristófanes? Es para una cosa

  • Las Niñas de Cádiz dieron a conocer 'Lysístrata', la apuesta que han preparado en el Teatro Guindalera de Madrid

  • El texto versiona la comedia situada en la guerra entre Atenas y Esparta

Las Niñas de Cádiz, durante su presentación en la Casa de Iberoamérica. Las Niñas de Cádiz, durante su presentación en la Casa de Iberoamérica.

Las Niñas de Cádiz, durante su presentación en la Casa de Iberoamérica. / jesús marín

De su recorrido como Chirigóticas junto a Antonio Álamo, Ana y Alejandra López Segovia y Teresa Quintero han pasado a volar "solas" -en un "solas" muy entrecomillado -como Las Niñas de Cádiz. Con la incorporación de Rocío Segovia, las pregoneras del próximo Carnaval pretenden con este proyecto "mantener ese Carnaval en formato más de barrio que tenemos y seguir haciendo producciones de nuestro cabaré a la gaditana", comentaba ayer, en nombre de todas, Ana López Segovia. La formación acudía a los actos paralelos del FIT para presentar su Lysístrata: el clásico de Aristófanes que han estado preparando en el Teatro Guindalera de Madrid.

2500 años no son nada, reza el cartel de presentación. Y, realmente, no son nada. Su primer contacto con la pieza fue estudiando en Filosofía y Letras: "Enseguida vimos las conexiones entre la comedia griega y el Carnaval de Cádiz: ambos tienen los mismos resortes y la misma manera de hablar -comenta Alejandra López Segovia -. Incluso podían provocar al público o hacer alusiones directas a personajes de la ciudad, exactamente como el Carnaval. Aristófanes vivió en el periodo de guerras entre Esparta y Atenas, y en cada obra hacía referencia a lo que había pasado ese año... ¡como en Carnaval! Nosotras hemos procurado adaptar el texto a la actualidad pero con los códigos del Carnaval en Cádiz. El texto de Aristófanes es de una vigencia increíble. En la dramaturgia que ha hecho Ana, no puedes diferenciar qué es de Aristófanes y qué es nuestro. Bueno, mejor dicho, no puedes diferenciar lo ordinario que se pone Aristófanes de lo ordinarias que nos ponemos nosotras -continúa-. De hecho, muchas veces hemos tenido que contenernos con el texto original. Y hay líneas enteras que parecen de ahora por ejemplo, esa que dice que para que sigan robando a gusto los cargos públicos, siempre se organiza una guerra. O cuando uno de los consejeros asegura que todo ese desorden se debe a que han dejado a las mujeres hacer lo que quieran y claro, así estamos, que es un discurso que con tanta facilidad se puede escuchar hoy en día".

"De hecho, la primera idea fue hacer un nuevo texto e incluir algunos fragmentos de Aristófanes -indica Ana López Segovia-. Pero al final, hemos puesto el grueso del texto entero, aunque hay nuevas escenas escritas que no son eminentemente carnavalescas, o elementos como los ancianos, que pierden entidad de coro. Tanto el código de la comedia griega como el del Carnaval, se inspiran en la tradición de la cultura popular, algo que a nosotras nos fascina".

Las Niñas de Cádiz le encuentran las cosquillas a Aristófanes. Hacen copla carnavalesca de la imagen de la mujer que va al zapatero a ensancharse el zapato. Transforman en rumba las quejas de los próceres del momento -Ay, a las mujeres no hay quien las entienda/ habría que ponerlas atadas a las riendas-. O cantan un pasodoble con la metáfora de los hilos y lanas que hay que desenredar para poner fin a un conflicto.

El concepto del sexo femenino, apuntan Las Niñas, no era precisamente angelical para el comediógrafo griego: "Para Aristófanes, las mujeres son grandes folladoras y grandes borrachas -dice Ana López Segovia-. Así que, su juramento de no conocer varón hasta que no termine la guerra va acompañado, irremediablemente, de no probar el agua hasta que llegue la paz. Ahí fue cuando dijimos: Esto está escrito para nosotras".

Las Niñas interpretan el juramento de Lysístrata como si fuera el baile de un akelarre gamberro e inconscientemente poderoso -algo muy parecido debía estar pensando Aristófanes cuando escribió la obra-. "Aunque no lo parezca, lo clásico está en nosotras desde el principio -insiste Ana López Segovia-. Siempre hemos sido Las Niñas de Cádiz, no tanto por lo de niñas como por rendir homenaje a las puellae gaditanae, a las que creemos se deben tantas cosas".

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