Cultura

Más Antonio Sosa que nunca

Una de las obras de Antonio Sosa. Una de las obras de Antonio Sosa.

Una de las obras de Antonio Sosa.

El nombre de Antonio Sosa ha sido todo un referente en el arte sevillano de las últimas décadas. Artista total, máximo, sin fisuras, sabio, con carácter, independiente, incómodo, personal, diferente...artista con mayúsculas. Para este que esto les escribe lleva tiempo siendo uno de los más grandes. Antonio Sosa no fue artista que tuviera que conquistar los parámetros de la Modernidad; su trabajo era moderno por sí mismo; claro que tan moderno era como estaba poseído por los planteamientos puros de la tradición. En todo lo suyo no había que hacer distinciones porque su obra era tan clásicamente moderna como modernamente clásica; o dicho de otro modo, ha sido siempre atemporal, no ha tenido nunca ni tiempo ni edad; sólo ha sido, desde un principio hasta sus últimas realizaciones, obras de absoluta importancia y trascendencia.

Hacía tiempo que el artista de Coria del Río no comparecía públicamente. Echábamos de menos su poderosísimo dibujo, su sabio tratamiento de la línea representativo, su delicadeza formal, su contundencia conceptual y sus modos inequívocos, personales e intransferibles. Antonio Sosa es un artista tremendamente necesario y, en esta época de auténticas carencia, donde casi todo se parece a todo, nos resulta imprescindible transitar por una realidad artística como la suya donde se hace patente el poder absoluto de un arte que se proyecta con la potencia formal y conceptual de un trabajo que no ofrece dudas, que convence, que atrapa y que hace trascender los más profundos estados de emoción.

Antonio Sosa siempre ha estado muy al margen de los esquemas espurios del Arte . También siempre ha hecho -muy bien - lo que ha querido y como lo ha querido. Ha expuesto cuando lo ha considerado oportuno, donde le ha parecido mejor para sus intereses profesionales y nunca ha estado sujeto a los absurdos planteamientos de un Arte con demasiados desajustes. Lo hemos visto en los mejores sitios y, por otro lado, ha luchado con ahínco por una profesión necesitada de artistas valientes.

En las últimas comparecencias el artista nos ha hecho transitar por una obra en la que el dibujo ocupaba una escena llena de entidad y clarividencia. Una realidad plástica completa donde Antonio Sosa dejaba suelta su maravillosa creatividad. Para esta ocasión, la sala que se encuentra en el sevillano barrio de Los Remedios ha proyectado una exposición exprés; esto es, una muestra de tan solo tres días en los que cuatro obras provocan un apasionado encuentro con todo el potencial creativo de un Antonio Sosa, ahora más Antonio Sosa que nunca. Toda la iconografía del artista se expande en estas obras que plantean un desarrollo representativo lleno de vigor y contundencia formal. La pequeña muestra desgrana todo el ideario estético del artista, ese que lo llevan, en una suerte de horror vacui, a llenar de elementos, mediatos e inmediatos, una escena donde se expande ese particular barroquismo que integra todo tipo de elementos. Las cuatro obras que ha conformado la muestra tiene como base estética y conceptual el organigrama escenográfico que Antonio Sosa descubre en la céntrica Capilla de San José de Sevilla. En ellas, sobre todo en Cueva 4, desarrolla un apasionante sistema compositivo donde las formas y los personajes generan una estructura representativa libre, gestual, exuberante y llena de pasión. Una especie de cabeza de Cristo centra la escena y desde ella se expande toda una ingente galería de personajes extraídos de diversas fuentes, mitologías, pueblos de culturas de la América precolonial, dibujos del cómic y toda clase de elementos que generan una retícula envolvente y apasionante. Junto a esta obra, otras donde el alambique creador de Antonio Sosa destila una realidad mágica, a contracorriente y visionaria.

Es el universo personal e intransferible de Antonio Sosa en estado puro. Un artista total, único e irrepetible, que siempre nos deja infinitamente convencidos con una obra redonda, en fondo y forma.

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