Antonio Muñoz Molina iguala la prosa de Darwin a la de Dickens

  • El escritor y miembro de la Real Academia de la Lengua intervino ayer en el encuentro Dos Culturas que se desarrolla en la Escuela de Enfermería · El autor abogó por la unión de las ciencias y las artes

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Hace ya veinte años que la actitud y "burocracia despótica del mundo de las artes" llevó al escritor Antonio Muñoz Molina a embaucarse en la sustancia nutritiva de las ciencias. Tenía "hambre de realidad" y descubrió que "la prosa de Darwin era tan rica como la de Dickens". Con estas palabras el autor de El jinete polaco sellaba ayer una condensada ponencia sobre La imaginación de lo real, en el marco del III Encuentro Las dos culturas, que se prolongará hasta hoy en la Escuela de Enfermería de Cádiz.

Estaba previsto que el miembro de la Real Academia de la Lengua firmara la conferencia de apertura de la nueva edición que este año se dedica a las Fronteras de las Ciencias y que ayer inauguró la delegada provincial de Cultura, Yolanda Peinado, junto a Enrique Montero -organizador de las jornadas-, Eduardo Blanco -vicerrector de Tecnologías-, Ana Gavín -Fundación Lara- y José Claudio Narganes -director del Centro de Profesorado-. Pero el retraso de su avión trasladaron sus palabras a última hora de la mañana.

Fue entonces cuando Muñoz Molina comenzó a hilvanar los argumentos que ensalzan los comportamientos científicos frente a las explicaciones "definitivas" que imponen las pseudociencias e ideologías religiosas. La ciencia, esgrimió, no solo se basa en metodología experimental, sino que "acepta los desmentidos de la realidad". Y ésta es también la base de la ciudadanía. Porque " sin una actitud experimental no es posible la democracia".

En este sentido criticó el sistema educativo que generacionalmente le tocó vivir, en que los jóvenes de 14 años "tenían que decidirse por la Ciencia o las letras", como si fueras "aristotélico o platónico", añadió, en lo que considera un "absurdo e incomprensible error", al empobrecer "la cultura del estudiante".

Y es que según el autor, que se mostró contento de formar parte de estas jornadas, las artes y las ciencias están muy vinculadas por su vocación conjunta de "conocer el mundo".

También habló de una clase dirigente y política que trabaja mejor y más éxitos atesora "cuanto más ignorante es la gente".

Tampoco quedó muy bien parada la rama del arte y sus máximos exponentes, estos "genios" a los que la sociedad "ha encumbrado" y para los que el "yo" siempre ha sido más interesante que la realidad, tal y como ha marcado "la leyenda romántica".

Por este motivo, en un mundo en que se multiplican las "ideas absurdas", el ciudadano, aseveró, debe estar cerca de los métodos científicos. "Porque no solo las apariencias engañan, sino también las evidencias", señaló el escritor.

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