Amalia Quirós destapa el tarro de las esencias en 'Tipical Amalisch'

  • La pintora gaditana expone en el Centro de las Covachas, de Sanlúcar, una muestra sobre las mujeres en el flamenco

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Cuenta Amalia Quirós que cuando comenzó con los primeros trazos de Tipical Amalisch se olvidó de todo academicismo para pasar a recrear su mundo. La pintora gaditana abrió los brazos a las sensaciones y a los recuerdos de una infancia bañada por las coplas que le cantaba su madre y el cine de Cármenes, Lolas y Saritas que le mostraba su padre. El resultado de este viaje alegre, colorista y de homenaje a muchas de las mujeres claves en la iconografía del flamenco y el folklore patrio puede contemplarse hasta el 13 de enero en el Centro de las Covachas, de Sanlúcar.

"Hace años, cuando estaba cerrando la droguería Orión que estaba en San Antonio -explica la artista- pusieron en venta los restos. Yo soy amante de las colonias antiguas, como las de Maja, Joya, Promesa... Esas que había visto en casa de mi madre y de mi abuela. Encontré en la droguería un tarrito de perfume muy pequeño con una cajita de telas doradas, muy raro, y lo compré pensando en quién podría haber usado ese perfume". Quirós relacionó inmediatamente la esencia con esas grandes mujeres del cine y de la copla, "así que me fui a mi estudio y en torno a ese tarro de perfume y a las fotografías que más me gustaban del libro Suspiros de España de Terenci Moix, realicé un collage con Sara Montiel, Rocío Jurado, la Dúrcal, Estrellita Castro, Lola... y otras que me gustaban a mí como Cristina Hoyos".

Aquella experiencia fue un paso decisivo para que la pintora iniciara esta "galería de mujeres", define, realizada en acrílicos y de formato pequeño y mediano. Una serie donde conviven figuras eternas como la de Lola Flores, Estrellita Castro y Rocío Jurado con artistas "más jóvenes e innovadoras", puntualiza Quirós, como Niña Pastori, Sara Baras o Estrella Morente, sin olvidar "a nuestras queridas Mariana Cornejo y Carmen de la Jara".

"Los hombres no están del todo ausentes en esta exposición", advierte la artista con más de 20 años de trayectoria a sus espaldas. Así, Quirós se acuerda del baile de Antonio Gades con Cristina Hoyos en el Amor Brujo, o "un cuadro muy especial", valora, que se inspira en un poema del cantaor Manuel Gerena, Una noche de amor. "Es una obra con mucha carga sentimental", dice.

Tipical Amalisch también acoge obras de gran formato, las dedicadas a las alegorías. De esta forma La soleá y La copla, por ejemplo, aparecen recreadas por hermosas mujeres inventadas.

Amalia Quirós se detiene en lienzos como El universo de Eva, el cuadro que imagina a la bailaora Eva la Yerbabuena rodeada de planetas y estrellas que llevan versos escritos a modo de pequeños graffitis. "Es una composición en acrílico con collage de telas donde mezclo sedas pintadas por mí, encajes, flecos...", explica la autora que también incluye en la muestra otros collages con encajes con Por tacones o Una, dos y tres, o el homenaje al mundo de los perfumes con el acrílico sobre la Maja de Joya, "que no de Goya", bromea Quirós.

"Y como representante magna de las Maris está mi autorretrato, Lamalish", continúa con buen humor la pintora que dice haberse dado "un baño de autoestima" y se representa "rodeada por todos mis fetiches". "Los botones que mi madre compra en el mercadillo del Peña en la plaza y que guarda desde pequeña, los restos bordados de un ajuar, los encajes, la gitana de las postales para turistas... Todo salpimentado con lentejuelas y colores fosforescentes, de estética almodovariana y, como dicen mis críticos, de inspiración costuniana, ¡y a mucha honra!", concluye Quirós que cierra la exposición con una serie de postales, realizadas en técnica digital, que se han editado a modo de souvenir y que recuerdan "a las postales bordadas que aún se venden en las tiendas para turistas".

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