El profesor Amador Marrero disertó acerca de los materiales precolombinos en imaginería

  • Las figuras de caña en la escultura religiosa gaditana abrieron ayer el ciclo Invitados en el Museo

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La religión y el arte de ida y vuelta. La necesidad de contar con imágenes para la evangelización americana hizo que se unieran técnicas artísticas ya "en declive en la europa tardomedieval a los materiales prehispánicos -apunta Pablo F. Amador Marrero-. Entre ellos, la pasta de yute y la caña de maíz. Como decía fray Matías de Escobar, las imágenes vestían la traza española con el ropaje indiano".

El historiador de Arte de la UNAM fue el primero de los Invitados al Museo de este año (ciclo organizado por la Asociación Qultura). Amador Marrero habló acerca de Cádiz y la escultura mexicana en caña de maíz, destacando la figura del Divino Indiano de Chiclana, "que no es de caña pero sí de una madera muy ligera, lo que supone una ligera variación de esta técnica", indica el historiador. "El Divino Indiano -prosigue- es una obra extremadamente importante para la iconografía tanto española como iberoamericana. Es la única obra que se conserva a nivel internacional que tiene cáscara de escarabajo verde como recubrimiento".

En la provincia gaditana se registran varios Cristos titulares que fueron realizados con material de caña, en general, relacionados con la Hermandad de la Veracruz -Cádiz, El Puerto de Santa María-. "En Bornos, por ejemplo -dice- se encuentra una de las imágenes de caña de maíz más antiguas que se hayan catalogado".

Las figuras de caña de maíz se diseñaban como imágenes procesionales, debido a su poco peso y su bajo coste, "y tienen su origen en la técnica del papelón europea", explica Amador Marrero. "Al introducirse en Europa, a través de la devoción de capitanes que navegan hacia América o por encargos de cofradías y particulares -continúa-, también se elaboraban para procesionar".

Curiosamente, el rechazo a los nuevos materiales de las Indias fue mucho más avanzando en el tiempo, "a finales del XVIII, por ejemplo -comenta el historiador- se establece un pleito muy fuerte a causa de la sustitución del Cristo de caña de la Veracruz por la imagen genovesa de ahora. Grandes ilustrados del momento criticaban la pieza original porque se encontraba 'fuera de toda proporción'. Sin embargo, el pueblo se rebeló y exigió que se quedara la pieza primigenia".

Para Amador Marrero, la unión de técnicas, materiales y cultos forma parte de un mismo proceso de sincretismo. A nivel de fe, siempre fue más útil superponerse que imponerse. Igual sucedió a nivel artístico: "Las antiguas técnicas prehispánicas sobrevivieron porque los frailes supieron adaptarlas a su ceremonial", afirma.

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