En Alicante, novillada para la desesperanza y oreja sin valor

  • Ni va la gente a las novilladas, ni hay novilleros que despierten interés, de ahí el mérito de las pocas empresas taurinas que aún invierten en la cantera

Ganadería. Se han lidiado seis novillos de la ganadería de "Los Chospes", aceptables de presencia y noblotes, pero justos de fuerzas y con poca "chispa". Los más deslucidos, el tercero de la suelta que "se metía" por los dos pitones, y el cuarto, reservón y sin recorrido. NOVILLEROS: Juan Pablo Sánchez, de torero de México, pinchazo, estocada y dos descabellos (ovación tras un aviso); y tres pinchazos, estocada y dos descabellos (silencio tras un aviso). Alejandro Esplá, de Alicante, estocada (una oreja); y tres pinchazos y estocada (ovación tras un aviso). Pablo Lechuga, dos pinchazos y estocada baja (silencio); y pinchazo, media estocada, nuevo pinchazo y estocada (silencio). Incidencias. En la enfermería de la plaza de toros fue atendido el novillero Alejandro Esplá de "dos puntazos, en el brazo izquierdo y en el muslo derecho, respectivamente, de pronóstico leve". La plaza de Alicante tuvo menos de un cuarto de entrada en tarde de nubes altas y calor.

Buenos novillos y malos novilleros a pesar de la oreja que paseó Alejandro Esplá, una novillada para la desesperanza, en la tarde de ayer en la plaza de toros de Alicante, en el tramo final de su Feria de Hogueras.

No está claro el futuro. No va la gente a las novilladas. Y tampoco hay novilleros que despierten interés. De ahí el mérito de las pocas empresas que aún invierten en la cantera, caso de la de la plaza de toros de Alicante. Panorama desolador en el que no obstante todavía se mueven algunos sueños de esperanza.

A toda costa quiere ser torero un joven mexicano, Juan Pablo Sánchez, hijo de matador de toros ya retirado y actual gerente de un importante grupo monopolista taurino. Se ve que tiene afición, y un gran respaldo logístico. Pero ni así. Anduvo con cierta soltura, y sin embargo con mucha frialdad, en el primero, novillo de buena condición, al que no dejó desarrollar lo suficiente por empeñarse en un trasteo encimista, sin relieve.

En el cuarto de la suelta, más parado y corto de embestida, anduvo Juan Pablo Sánchez otra vez en las cercanías, y esta vez más torpón, entre enganchones y desarmes. Tampoco se le dio bien la espada.

Alejandro Esplá, hijo también de torero, planeaba tomar la alternativa antes de que su progenitor se cortara la coleta. Pero no le va a dar tiempo. Que una cosa es querer y otra poder. Más entonado en su primera faena, tampoco llegó a resolver más allá de detalles y florituras, sin madurar lo fundamental. Pamplinas a pesar de la oreja que paseó. Y en el quinto, desbordado.

Y Pablo Lechuga, asimismo con antecedentes taurinos aunque más modestos, sobrino de un torero que miró la primera línea siempre desde muy lejos. De los tres de l tarde de ayer, este Lechuga, el peor. Desconfiado e inseguro en su primero, que tampoco fue novillo fácil. Aunque tendría que haber estado de otra manera. Tampoco dio el paso adelante en el sexto de la tarde, novillo pronto y que se desplazó largo y por abajo.

La novillada, desaprovechada. Un desaire para los que de verdad quieren y pueden ser toreros, y están sentados en casa a la espera de una recomendación que les traiga la oportunidad.

Este séptimo festejo de feria dejó también la voltereta que Esplá sufrió en el quinto a ser atendido de dos puntazos leves en la enfermería de la plaza.

Concluye la Feria de Hogueras con dos festejos, hoy se juegan toros de la vacada de Manolo González para un cartel de jóvenes: Matías Tejela, Daniel Luque y Rubén Pinar. Mañana domingo, un festejo de rejones, punto final típico de bastantes ferias como sin ir más lejos la de Algeciras. Alternan en la plaza alicantina Andy Cartagena, Diego Ventura y Leonardo Hernández con toros de encaste murube de la casa ganadera de El Capea.

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