Ajubel presenta un 'Robinson' sin palabras

  • El ilustrador cubano habla sobre su obra, exclusivamente gráfica, inspirada en la novela de Defoe

Varios cuadros de vivos colores adornan las paredes del salón de actos del Baluarte de la Candelaria. Son algunas de las ilustraciones del libro Robinson Crusoe, obra de Ajubel y editado por Media Vaca, que su autor presentó ayer acompañado del escritor Juan José Sánchez Sandoval y el propietario de la librería Manuel de Falla, Juan Manuel Fernández.

Sánchez Sandoval arrancó una carcajada al público al comienzo de su intervención cuando, emulando lo que hizo la pregonera el día anterior, afirmó: "Me he preparado unas coplillas que voy a cantar..."

Antes de "contar las mentiras de cómo se preparó este parto tan grande", Ajubel agradeció a la organización de esta cita literaria que después de diez años consecutivos siguiera confiando en él para realizar el cartel que es "un pequeño grito que llama a la gente a la lectura". Y aseguró que editar Robinson Crusoe con Media Vaca ha sido uno de los regalos más grandes a nivel profesional.

El ilustrador cubano explicó que uno de los criterios de la editorial, que él comparte, es no menospreciar a los niños y, por eso, al realizar esta obra sin palabras no pensó hacer un tipo de dibujos para los más pequeños, sino para todos los públicos, "un libro para que lean niños y mayores".

"Es un libro que no deja de ser una mirada crítica a la vida de Robinson, a la cultura, a las soledades, a los reinventos del hombre para sobrevivir a sus huecos, a sus victorias, a sus islas tanto exteriores como interiores, que creo que son las que más tenemos, porque pienso que un gran defecto del ser humano es que cree que lo sabe todo, por eso hay tantos naufragios dentro de nosotros mismos, que nos hacen avanzar tan lentamente a nivel de especie humana".

Ajubel no quiso "revelar secretos" de su obra, pero hizo referencia a algunas de las ilustraciones y a la figura de Viernes. "Creo que está muy bien salvada, le hago una reverencia por su espiritualidad y por lo que es". Y expresó que el comentario que hace al final del volumen su amigo, el escritor cubano Leonardo Padura, "hace que el libro sea redondo".

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