La última batalla de 'Ken, el rojo'

  • El alcalde izquierdista de Londres se juega su puesto frente al conservador Boris Johnson en unas elecciones municipales consideradas un test decisivo para Brown

El alcalde laborista de Londres, Ken Livingstone, librará una dura batalla por conservar su puesto frente al conservador Boris Johnson en las elecciones municipales de hoy, consideradas como un test decisivo para el primer ministro, Gordon Brown.

Los últimos sondeos, realizados a pocos días de los comicios celebrados en Inglaterra y Gales, revelan un empate entre Livingstone, de 62 años, que hizo del medio ambiente una de sus prioridades, y Johnson, diputado y ex periodista, más conocido por su ironía y sus meteduras de pata que por sus iniciativas políticas.

A estos dos candidatos polémicos y provocadores se suma el liberal demócrata Brian Paddick, que aparece en un muy lejano tercer lugar.

Una victoria de Johnson sería una señal alentadora para el líder conservador David Cameron y un respaldo a sus aspiraciones para asumir las riendas del Reino Unido, subrayaron los comentaristas.

Livingstone, conocido antes como Ken, el Rojo por pertenecer al ala más izquierdista del laborismo -en 2000 desafió al Partido Laborista dirigido por Tony Blair para presentarse como independiente a las primeras elecciones directas a la Alcaldía-, reconoce que este combate por un nuevo mandato es el más importante de su vida. En su campaña, destaca que todo lo opone al candidato de la derecha.

El alcalde, ampliamente elegido hace ocho años por primera vez, creció en un barrio pobre del sur de Londres y fue durante muchos años maestro de escuela, antes de meterse en política.

Johnson, con un mechón de pelo casi albino, fue a colegios elitistas y a la Universidad de Oxford.

Durante la campaña, Livingstone recalcó que transformó el sistema de transporte público de la capital británica, volviendo la ciudad más accesible y sustentable. Recordó que la lucha contra el cambio climático fue una de sus prioridades y su contribución para que Londres fuera premiada con la organización de los Juegos Olímpicos de 2012.

Uno de los logros del alcalde, que firmó el año pasado un acuerdo con Venezuela para obtener petróleo barato en beneficio de los sectores más pobres de Londres, ha sido la creación de una serie de carriles exclusivamente reservados a los autobuses.

Los 300 autobuses de la capital llevan una cámara delante que transmite a la Policía de manera inmediata los datos de los conductores que no respeten esos carriles.

Livingstone también anunció medidas para reducir las emisiones de CO2 en Londres que prevén que los propietarios de vehículos contaminantes, que emiten más de 200 gramos de dióxido de carbono, como los todoterrenos, paguen a partir de octubre el triple de lo que abonan ahora para circular por Londres.

A la inversa, para que Londres alcance su meta de reducir las emisiones de CO2 en el 60% para el año 2025, Livingstone prevé premiar a los coches menos contaminantes, aquellos cuyas emisiones sean de 120 gramos o inferiores, que no tendrán que pagar el peaje de entrada a Londres.

Johnson no ha presentado ninguna estrategia clara para la gestión de Londres, pero goza de gran popularidad entre los sectores medios, que podrían ofrecerle el regalo de convertirlo en el próximo alcalde, lo que sería un obsequio para el Partido Conservador.

"Si un partido pierde el gobierno local, eso lo perjudica considerablemente en las elecciones nacionales", resumió el analista político Tony Travers, de la London School of Economics.

Unos 13.000 candidatos se disputan más de 4.000 escaños en 159 concejos municipales en todo el país.

Varios analistas señalan que si los resultados de los laboristas en los comicios son malos, y que si además pierden Londres, ello podría ser fatal, a medio o largo plazo, para Gordon Brown.

Por otra parte, las elecciones municipales de hoy están expuestas a fraudes a gran escala debido a fallos en el voto por correo y el estado de los registros electorales, según un informe presentado a Brown.

Los esfuerzos para aumentar la participación electoral mediante el voto por correo han incrementado a su vez el riesgo de fraude y socavado la confianza en el sistema, indicaba el informe de la fundación Joseph Rowntree.

El informe, recogido en el diario The Times, critica el estado de los registros electorales del país, que incluye a votantes fallecidos, inexistentes o que están ya registrados en alguna otra circunscripción. También ocurre que, en algunas áreas, sobre todo las caracterizadas por una fuerte inmigración, hasta un tercio de los electores con derecho a voto no figuran en el registro.

El Consejo de Europa alertó ya el pasado enero de la facilidad con que pueden cometerse fraudes en las elecciones británicas.

La fundación que publicó el informe ha hecho un llamamiento al Gobierno de Londres para que revise cuanto antes el sistema y exija a los votantes que se identifiquen mediante una fotografía antes de entregarles la papeleta de voto.

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