"No es posible dialogar con líderes locos como los iraníes"

  • Sesenta años después del nacimiento del Estado judío, la sociedad israelí se debate entre su capacidad de dinamismo y las desigualdades económicas

Los abuelos del embajador israelí Raphael Schutz tuvieron la clarividencia suficiente como para escapar de su Alemania natal cuando Hitler llegó al poder. Gracias a eso pudieron sobrevivir mientras una parte de la familia era diezmada, y establecerse en la Palestina que se encontraba bajo protectorado británico. Décadas después, la sombra del Holocausto, tan presente siempre en la sociedad judía, retorna bajo el espectro del régimen teocrático iraní, dirigido, asegura Schutz, por auténticos locos.

-Sesenta años después del nacimiento del Estado de Israel, ¿qué aspectos positivos y negativos destacaría de su país?

-El gran éxito es haber construido de la nada una nación que se puede equiparar a cualquier país europeo desde el punto de vista económico, que está a la vanguardia de los adelantos en la sociedad de la información, con una gran vida cultural y artística. Un país dinámico y vibrante, capaz de estar a la cabeza de muchas cosas nuevas. Lo negativo es que después de 60 años no hemos logrado ser un país normal. Seguimos en conflicto con nuestros vecinos y hay una importante diferencia entre ricos y pobres. Eso es lo peor.

-Desde fuera, Israel se contempla como una sociedad muy dividida entre laicos y religiosos, ricos y pobres, árabes y judíos...

-En efecto, Israel es una sociedad muy heterogénea. Una sociedad compuesta en gran parte por inmigrantes llegados de todos los lugares del mundo. Pero hay algo que nos cohesiona a todos y es la consideración de Israel como el gran hogar nacional de los judíos. Quizá no todos los árabes que viven en Israel están de acuerdo en este punto pero incluso me atrevería a decir que la mayoría sí lo están.

-Varios dirigentes israelíes aseguran que si su país sigue empantanado en los territorios ocupados y no se crea un Estado palestino viable la consecuencia podría ser el final del propio Estado judío...

-El primer ministro Olmert también ha hecho esa reflexión. Yo estoy completamente de acuerdo. No sé si ese Estado palestino podrá ser una realidad antes de que termine 2008. Soy moderadamente optimista porque nuestras autoridades y las palestinas están trabajando en la sombra con mucho ahínco y ojalá lo podamos conseguir.

-Un objetivo que parece muy difícil de lograr ante la actual inestabilidad política israelí que podría desembocar en elecciones anticipadas a primeros de 2009.

-No puedo negar que la situación política en mi país es delicada, pero también es un impedimento para el acuerdo la división existente entre Hamas y Al Fatah en el campo palestino. Pero si los líderes de la ANP logran un buen acuerdo y el pueblo palestino lo ratifica en referéndum, no veo cómo Hamas va a oponerse.

-¿No teme que las continuas referencias de George Bush a la amenaza nuclear iraní terminen sonando a mentira entre la opinión pública mundial, tal y como sucedió con las famosas armas de destrucción masiva de Iraq que nunca se encontraron?

-A diferencia de lo sucedido en Iraq, en este tema no hay dudas, no hay interrogantes. El presidente iraní insiste día tras día en que su objetivo es destruir Israel y para ello avanza en un programa nuclear. Es una amenaza real. Y en este tema la comunidad internacional tiene una responsabilidad muy concreta. No todo lo que dice Bush, por el mero hecho de que lo diga él, va a estar equivocado. Europa intentó apaciguar a Hitler y terminó sufriendo la guerra mundial. El diálogo y el entendimiento sólo se puede intentar con los que quieren dialogar, pero no con líderes locos como Ahmadineyad.

-¿Es posible un acuerdo con Siria que se traduzca en la devolución de los Altos del Golán pese al indudable importancia estratégica que la meseta tiene para Israel?

-El problema con Siria es complejo, no se limita sólo al Golán. Si el presidente sirio, que es un hombre formado en Occidente, decide cambiar de política, aproximarse a las sociedades occidentales, deja de armar a Hezbolá o de ser base para varios grupos terroristas o abandona su alianza con Irán... Si lo hace, repito, Israel está dispuesto a hacer todo lo posible para alcanzar un acuerdo con Damasco en el que por supuesto se incluiría la situación de los Altos del Golán.

-El ex embajador en España Shlomo Ben Ami asegura en su último libro que "el gran desafío es convertir al Estado de Israel en una realidad legítima desde el punto de vista de quienes se consideran sus víctimas. ¿Suscribe esta opinión?

-Es una frase válida pero con matizaciones. Hay que dejar de ver a los palestinos como las únicas víctimas. Israel no es el único culpable de que los palestinos no hayan logrado un Estado desde 1948. Es verdad que son el lado débil pero también tienen su parte de responsabilidad en que la situación esté como está. La realidad es que el Estado de Israel tiene mucha mayor capacidad de autocrítica y, en ese sentido, estamos más dispuestos a aceptar nuestra cuota de responsabilidad.

-¿Cómo son las relaciones con España en estos momentos?

-Tuvieron un momento difícil en el verano de 2006 con la guerra del Líbano, pero se han normalizado. Considero que el ministro Moratinos es un hombre que conoce a la perfección los problemas de la zona. Cuando se dice que alguien está a favor de los palestinos se presupone de forma automática que está en contra de Israel, pero no es así. Yo creo que se pueden defender los derechos de los israelíes y de los palestinos al mismo tiempo y eso es lo que hace Miguel Ángel Moratinos.

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