El nuevo gobierno británico empieza a trabajar

  • La coalición de conservadores y liberal demócratas acelerará sus esfuerzos de reducción del déficit con un recorte de 7.020 millones de euros este mismo año.

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El nuevo primer ministro de Reino Unido, David Cameron, y su gobierno de coalición con los liberal demócratas han comenzado a trabajar. El primer ministro Cameron llegó a Downing Street, su nueva residencia oficial, acompañado de su socio, el liberal Nick Clegg, que ocupará el cargo de viceprimer ministro. Esta coalición, la primera del Reino Unido en 70 años, afrontará con su programa de gobierno uno de los mayores problemas del país: el endeudamiento.

El jefe de los tories (los conservadores) británicos se ha convertido con sus 43 años en el primer ministro más joven de los últimos 200 años de la historia del país. Sucede así en el cargo a Gordon Brown, quien dimitió, tras 13 años de laborismo en el poder, el martes por la tarde para allanar el camino al nuevo gobierno. Tan sólo cinco días después de las elecciones, Cameron anunció junto a su mujer, Samantha, "grandes retos y difíciles decisiones", mientras que su socio Clegg habló de "otro tipo de gobierno" y añadió: "Espero que esto sea el inicio de una nueva etapa política, en la que siempre he creído". Los primeros puntos del programa y los cargos ya estaban listos a primera hora, a pesar de que la primera rueda de prensa estaba anunciada para el mediodía.

La cartera de Exteriores será ocupada por el conservador y euroescéptico William Hague, que con sus 49 años es uno de los pesos pesados de los tories. El Ministerio de Economía lo asumirá el también conservador George Osborne, de 38 años. En sólo 50 días el titular de esta cartera deberá elaborar nuevos presupuestos para paliar el enorme déficit que sufre el país. Liam Fox, conservador, será el titular del ministerio de Defensa y tendrá que asumir las dificultades del conflicto de Afganistán, donde están 9.500 soldados. Los liberal demócratas de Clegg contarán, además de con el cargo de viceprimer ministro, con cuatro ministerios. En total ocuparán 20 puestos en la coalición de gobierno.

Por otro lado, y en contra de la tradición, se fijó la fecha de las próximas elecciones parlamentarias, que serán el primer martes de mayo de 2015. Hasta ahora era el primer ministro quien tenía la posibilidad de elegir por su cuenta la fecha durante el mandato. Otro de los acuerdos alcanzados ha sido realizar un referéndum sobre una reforma del sistema electoral británico.

Para hacer posible la coalición, los liberales tuvieron que aprobar los planes conservadores, después de días de negociaciones, de restringir la inmigración y de no introducir el euro en los próximos cinco años de gobierno. En realidad, los liberales están en contra de esa postura euroescéptica de los conservadores. El propio Clegg fue europarlamentario y ve de manera positiva la introducción del euro en el Reino Unido.

El gobierno que inició el trabajo implica en el país un cambio de época, puesto que las coaliciones son algo raro en la democracia más antigua del mundo. La última coalición se produjo durante la Segunda Guerra Mundial con Winston Churchill al frente.

El primer mandatario que felicitó al nuevo primer ministro fue el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y después de él lo hizo la canciller alemana, Angela Merkel, quien le invitó a ir a Berlín lo antes posible. También Obama le hizo una invitación para visitar Estados Unidos en julio. Ambos mandatarios se verán antes, durante las cumbres del G8 y del G20. Por su parte, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, pidió a Cameron que se sitúe como primer ministro del lado de Europa, una posición similar a la del presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, quien esperó que se dé un "estrecho trabajo conjunto" entre la Unión Europea y los británicos.

Primeras medidas

El nuevo gobierno de coalición británico se ha comprometido a acelerar "significativamente" sus esfuerzos de reducción del déficit, que incluirá el plan tory, criticado antes por los liberal demócratas, de recortar en 6.000 millones de libras (7.020 millones de euros) los gastos públicos este mismo año.

En materia impositiva, los liberal demócratas han aceptado renunciar a su plan de aplicar un impuesto especial a las propiedades inmobiliarias valoradas en más de 2 millones de libras (2,34 millones de euros). A cambio, los conservadores no insistirán ya en su plan inicial de elevar el umbral del llamado impuesto sobre la herencia, que muchos habían criticado como un favor a los ricos. Ambos partidos han acordado aumentar de modo "sustancial" la exención fiscal para las personas con menos ingresos a partir de abril de 2011 y se han fijado como "objetivo a más largo plazo" la elevación del umbral hasta 10.000 libras (11.700 euros). Los tories han aceptado la propuesta liberaldemócrata de imponer un gravamen a los aviones - y no a los viajeros-, y hay además un compromiso de ambos partidos de introducir un nuevo impuesto para los banqueros además de actuar "enérgicamente" contra las "primas inaceptables en el sector financiero".

Otro compromiso relativo a las relaciones con Europa es el de someter a referéndum toda futura transferencia de competencias a Bruselas. Los liberal demócratas, que abogaban por una amnistía para los inmigrantes ilegales que llevan más de diez años en el país, han aceptado la propuesta tory, que antes criticaron, de fijar un tope a la inmigración extracomunitaria. Los liberal demócratas también han cedido en el tema de defensa y así no seguirán oponiéndose a la renovación del sistema Trident (basado en submarinos) aunque se estudiará su viabilidad económica.

El documento sobre el trabajo de la coalición publicado relaja las exigencias habituales de disciplina de voto y responsabilidad colectiva. Así, establece que los liberal demócratas podrán "seguir defendiendo" alternativas a la renovación del programa Trident o se abstendrán en los votos sobre financiación de la enseñanza superior. Un portavoz liberal demócrata podrá también hablar en la Cámara de los Comunes en contra de la construcción de nuevas centrales nucleares, favorecidas por los conservadores, pero el partido como tal deberá abstenerse y no votar en contra de una medida de ese tipo.

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