Al menos 36 muertos en los combates entre Hezbolá y partidarios de Jumblatt

  • Las milicias del movimiento chií y los seguidores del líder druso mantuvieron ayer un combate en las montañas situadas al este de Beirut. El número de muertos es ya de 81.

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Al menos 36 personas murieron en los enfrentamientos que mantuvieron ayer en las montañas situadas al este de Beirut las milicias del movimiento chií Hezbolá con los partidarios del líder druso partidario del Gobierno Walid Jumblatt, según informaron fuentes de seguridad.

Entre estos muertos figuran 14 miembros de Hezbolá, según estas fuentes. Los combates comenzaron después de que Hezbolá y sus aliados armados conquistaran posiciones de las milicias de Jumblatt en el distrito de Aley antes de que este dirigente druso accediera a entregar estas posiciones al Ejército libanés.

Mientras, en el resto de Líbano prevalece una calma precaria y sus dirigentes se están preparando para reunirse con los mediadores de la Liga Arabe que intentarán buscar una salida a la peor crisis en Líbano desde el final de la guerra civil (1975-90). Los últimos combates en Líbano, que estallaron el pasado 7 de mayo, se han cobrado ya 81 muertos y 250 heridos.

El éxito de Hezbolá ha supuesto un duro revés para la coalición gobernante pro-occidental de Fuad Siniora. Pese a que los dirigentes de la coalición han dado marcha atrás a las decisiones que generaron la feroz reacción de Hezbolá --la prohibición de su red de comunicaciones y la destitución del jefe de la seguridad del aeropuerto de Beirut--, el grupo chií ha dado pocos indicios de que esté dispuesto a hacer grandes concesiones políticas.

Las autoridades libanesas esperan que la misión árabe encabezada por Qatar --formada en la reunión de emergencia de los ministros de Exteriores árabes ayer en El Cairo-- llegue mañana a Beirut. Esta misión de alto nivel tiene previsto mantener conversaciones separadas con los distintos dirigentes y buscar el fin inmediato de la violencia.

Asimismo, tienen previsto abordar la crisis política que atraviesa el país desde hace 18 meses por la salida de Hezbolá y sus aliados del Gobierno y asegurar la elección del comandante del Ejército, general Michel Suleiman, como presidente, según indicaron fuentes oficiales libanesas.

La coalición de gobierno y la oposición encabezada por Hezbolá llegaron a un acuerdo para que Suleiman sea el nuevo presidente, después de que el puesto esté vacante desde finales de noviembre tras expirar el mandato de Emile Lahoud, pero no han cerrado un acuerdo sobre el nuevo gobierno y una nueva ley electoral para las elecciones generales del próximo año.

Asimismo, han sido puestos en libertad cuatro funcionarios del ayuntamiento de Aley, una zona de mayoría drusa al sureste de Beirut, que habían sido secuestrados por partidarios de la oposición, según Akram Cheyaheb, diputado del Partido Socialista Progresista, que preside el líder druso Walid Yumblat.

Chehayeb comentó, además, que la situación volvía a la normalidad poco a poco en esta zona montañosa, donde ayer se produjeron enfrentamientos entre opositores y miembros de la mayoría parlamentaria.

Los empleados municipales habían sido secuestrados después de que Hezbolá responsabilizara a Walid Yumblat de la muerte de dos combatientes del grupo chií y de la desaparición de un tercero.

Los choques que han acabado desembocando en la actual situación comenzaron el pasado miércoles en Beirut y se intensificaron el jueves entre milicianos de Hezbolá y varios grupos afines contra las milicias de los grupos progubernamentales, especialmente las del partido Corriente de Futuro, lideradas por Saad Hariri.

La crisis estalló el pasado miércoles después de que el secretario general de Hezbolá, Hasán Nasralá, asegurara que la decisión del Gobierno de acabar con la red de telecomunicaciones de su grupo era "una declaración de guerra".

Sin embargo, tras hacerse con el control de amplias zonas de Beirut y de otras ciudades, Hezbolá decidió ceder sus posiciones al Ejército, después de que éste decidió frenar la ejecución de dos decisiones del Gobierno en contra de la organización.

Los militares rechazaron el desmantelamiento de la red de telecomunicaciones de Hezbolá y la destitución del jefe de la seguridad del aeropuerto, Wafic Chucair, supuesto colaborador del grupo chií.

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