Los escarceos de McCain

  • Una presunta relación extramatrimonial del senador en 2000 amenaza con destruir la imagen de honestidad y limpieza que intenta transmitir el candidato republicano

Ninguna campaña electoral en EEUU está falta de escandalosas revelaciones, y la de 2008 tiene ya el amago de la primera: el diario The New York Times publicó el jueves que el senador John McCain mantuvo una relación que pudo ser inapropiada con una lobbista.

McCain, que con toda probabilidad será el candidato republicano en las elecciones presidenciales de noviembre, reconoció conocer a la cabildera pero negó rotundamente haber sobrepasado los límites de lo ético o lo legal, y criticó con dureza al diario neoyorquino.

El rotativo centró su artículo en que varios asesores de McCain se mostraron preocupados por el curso que estaba tomando la relación entre McCain y Vicki Iseman antes de la anterior campaña presidencial del senador, en 2000, cuando perdió ante el ahora presidente George W. Bush la carrera por la nominación republicana.

Citando a uno de sus actuales "colaboradores ocasionales", John Weaver, y dos fuentes anónimas que ya no trabajan con McCain, el diario aseguró que varios asesores advirtieron a McCain del peligro que corría, impidieron el paso a Iseman a las oficinas de la campaña e incluso, en una reunión con ella, Weaver le pidió que se alejase del senador.

"Estoy muy decepcionado con el artículo de The New York Times. No es verdad", sentenció McCain, de 71 años, en una rueda de prensa en la que negó expresamente haber mantenido una "relación romántica" con Iseman, de 40, a la que sí considera "una amiga". McCain compareció ante la prensa con Cindy, la rica heredera de un imperio cervecero de Arizona con la que el héroe de la guerra de Vietnam se casó en segundas nupcias en 1980.

El trasfondo de la historia no es, sin embargo, un conflicto amoroso, sino de imagen. McCain se presenta como el adalid de la honestidad y la limpieza, pero el diario asegura que, siendo presidente de la Comisión del Comercio del Senado, intervino en varias ocasiones en favor de un importante cliente de Iseman, que trabajaba para una firma de lobby del sector de telecomunicaciones.

"Nuestro mensaje político durante aquella época se centró alrededor de atacar los intereses especiales y poner los nacionales antes que cualquier interés personal o especial", cita el diario a Weaver. "La implicación de la señora Iseman en la campaña, según lo sentíamos, podría menoscabar ese esfuerzo".

McCain dijo desconocer la reunión de Weaver con Iseman, pero sí admitió haber escrito una carta a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) sobre una decisión que implicaba a un cliente de Iseman, Lowell Paxson, pero aseguró haberlo hecho sólo por el retraso en la decisión de la FCC.

"Escribí la carta porque la FCC, que normalmente toma una decisión en un plazo de 400 días, se estaba ya demorando casi 800", afirmó. Paxson contribuyó económicamente a varias campañas de McCain.

El senador también reconoció haber volado en el avión privado de Paxson, una práctica común en el Congreso hasta que el propio McCain impulsó su prohibición. "Era una práctica aceptada. Yo viajé en muchos aviones y, desde entonces, las reglas se cambiaron con algo que yo apoyé".

Pese a que en la práctica nada de lo que hizo McCain es denunciable, sí contrasta con la imagen que el senador se había forjado desde que en 1991 estuvo a punto de ser expulsado del Senado por un escándalo de favores al empresario Charles Keating.

Por eso el jueves se apresuró a dar la cara para intentar revertir la marea. "Algo así siempre distrae y es muy decepcionante. Ojalá podamos resolver esto, dejarlo atrás y seguir con la campaña", afirmó el senador, que aseguró esperar más "obstáculos en el camino": "Todos sabemos que las campañas presidenciales son muy, muy duras".

El primero, sin embargo, podría ser difícil de olvidar, especialmente ahora que McCain está cortejando al ala más conservadora del partido. Para ellos resonará estos días con fuerza la cita con la que The New York Times concluye su artículo, extraída de las memorias de McCain sobre su aprendizaje tras episodios pasados: "Cualquier indicio de que podría haber actuado para recompensar a alguien que me apoya sería tomado como un egregio acto de hipocresía".

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