Se entrega en Colombia la única jefa guerrillera al frente de las FARC

  • La rebelde pasó los últimos 15 días rodeada por tropas en las montañas y sin alimentos · Uno de los múltiples crímenes de los que se acusa a Karina es el asesinato del padre del presidente colombiano

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La guerrillera Nelly Ávila Moreno, alias Karina, que se entregó a las autoridades colombianas el domingo, es la única mujer que llegó a dirigir un frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y estaba acusada de múltiples crímenes, entre ellos, el asesinato del padre del presidente, Álvaro Uribe.

La insurgente, de 45 años, era la jefe del frente 47 de las FARC, que azotó durante la última década los departamentos de Antioquia y Caldas, en la rica zona cafetera del oeste del país.

Las autoridades colombianas ofrecían una recompensa de un millón de dólares (666.000 euros) por la jefe insurgente, de tez morena, pelo corto y gafas de intelectual que llevaba para disimular la pérdida de su ojo derecho en un ataque rebelde perpetrado en Antioquia en 1998.

Karina pasó los últimos quince días rodeada por tropas en las montañas de Antioquia, ya sin hombres bajo su mando, y no resistió más y decidió rendirse este domingo.

El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, declaró ayer que "hace mucho tiempo estábamos detrás de ella" y que Karina fue ascendiendo "gracias a su audacia, su crueldad" y "haciendo "cosas muy malas que le permitieron volverse una leyenda".

La guerrillera Karina es investigada por el asesinato en 1983 del empresario Alberto Uribe Sierra, padre del presidente, en un intento de secuestro en una de las fincas de la familia en Antioquia.

El interés de Uribe por detener a la rebelde se expresó en las palabras que pronunció hace cinco años en una reunión regional con mandos militares a los que les fijó como prioridad la detención de la guerrillera colombiana: "Hay una señora de las FARC, llamada Karina, en el oriente de Caldas, que hay que capturar".

La combatiente, que entró en las FARC hace casi treinta años, era conocida también como Janet Mosquera Rentería.

Karina tenía al menos seis órdenes de captura por los delitos de homicidio, terrorismo, rebelión, secuestro con extorsión y daño en bienes ajenos.

Las autoridades le acusan de múltiples crímenes, entre ellos un ataque perpetrado en diciembre del 2005 en las selvas del Chocó (al oeste del país), en el que murieron ocho policías y treinta fueron secuestrados.

También se le atribuye el secuestro del ex congresista Óscar Tulio Lizcano, que tuvo lugar en agosto del 2000 en Caldas y quien forma parte del grupo de 40 políticos, soldados y policías que las FARC mantiene secuestrado y tienen intención de canjear por cerca de medio millar de rebeldes.

La facción de Karina, que en sus mejores tiempos tuvo unos 300 combatientes bajo su mando, quedó reducida a menos de 50.

El frente 47, creado en 1995 y autor de ataques a poblaciones y secuestros de hacendados de la región cafetera, estaba casi disuelto en marzo pasado cuando Iván Ríos, uno de los miembros de la cúpula de las FARC, que trataba de recomponerlo, fue asesinado por sus guardaespaldas para cobrar la recompensa.

Los asesinos de Ríos le amputaron al cadáver una mano que entregaron como prueba a las autoridades junto con algunos documentos personales, y luego indicaron el lugar donde estaba el cuerpo.

Según el ministro Santos, la insurgente "estaba desilusionada, pasando hambre y creo que hizo lo correcto, porque su alternativa era terminar en una tumba", y añadió que la guerrillera "se había convertido en una leyenda por su crueldad" y que "fue mucho el daño que produjo a los colombianos".

"Llegamos a decirnos que tenía las siete vidas del gato", afirmó Santos, agregando que la mujer confesó "que estaba muriendo de hambre porque se hallaba cercada y sin alimentos".

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