La cumbre UE-América Latina se queda sólo en buenas palabras

  • Los dirigentes reunidos manifiestan su preocupación por el incremento del precio de los alimentos, cuyas causas no fueron capaces de identificar · Un programa sobre cambio climático, lo más concreto

La V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Latinoamérica, Caribe y la Unión Europea se cerró en la madrugada del sábado (hora española) con una ambiciosa declaración de intenciones para luchar contra el cambio climático y la pobreza, pero sin ninguna medida concreta y, lo que es más importante, con escasas dotaciones económicas.

El encuentro de 45 gobernantes de 60 países dio un nuevo impulso a la alianza entre las dos regiones, con la adopción de la declaración Respondiendo juntos a las prioridades de nuestros pueblos, en la que fijaron su agenda para los dos próximos años.

La Declaración de Lima incluye, como novedad tangible, el lanzamiento de un programa conjunto contra el cambio climático, bautizado Euroclima, que permitirá compartir conocimientos y coordinar las acciones contra el calentamiento global del planeta.

La Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE, ha reservado 5 millones de euros (7,7 millones de dólares) para las primeras acciones de este nuevo programa, que había suscitado los recelos de Brasil, temeroso de que abriera la vía a una injerencia de Europa en su poderosa política energética.

Además de la preocupación medioambiental, la cumbre de Lima estuvo marcada por la inquietud de los líderes europeos y latinoamericanos ante la escasez y encarecimiento progresivos de los alimentos.

En sus conclusiones, los gobernantes se declararon "muy preocupados" por esta situación, cuyas causas no identifican, y reconocieron la necesidad de tomar medidas "inmediatas".

Unos y otros prometieron, asimismo, "proseguir activamente" las negociaciones encaminadas a la firma de acuerdos de asociación regionales entre la UE y los países centroamericanos, andinos y del grupo Mercosur.

Éste es uno de los puntos en el que se evidenciaron las diferencias de criterio, ya que Latinoamérica está cada vez más dividida entre dos modelos socio-económicos, uno decididamente favorable al libre mercado y otro, capitaneado por Venezuela, muy crítico con el liberalismo.

Una realidad puesta de manifiesto una vez más por la particular retórica del presidente venezolano, Hugo Chávez, que afirmó que para dialogar con su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, tendría que "bajar al pantano".

Sí procuró el líder venezolano aprovechar la cita de Lima para cerrar las heridas abiertas con España y Alemania, y también con el anfitrión de la cumbre, el peruano Alan García.

Así, Chávez y el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunieron por primera vez tras al incidente de la última Cumbre Iberoamericana en la que el rey Juan Carlos mandó callar al mandatario venezolano con un "¿Por qué no te callas?".

Por otro lado, se disculpó ante la canciller alemana, Angela Merkel, tras haber hecho comentarios sobre ella como que pertenece a un partido de corte conservador que es "la misma derecha alemana que apoyó a Hitler y al fascismo".

Chávez elogió la defensa de la supremacía de la política sobre el mercado hecha por García, con quien ha mantenido agrias polémicas, en su discurso de apertura de la cumbre.

Chávez, que en el pasado ha intercambiado insultos y descalificaciones con García, quien a su vez le ha acusado reiteradamente de injerir en otros países, calificó de "muy importante" el contenido de la intervención del mandatario peruano.

Mientras tanto, la UE insistió en sus llamamientos a la integración regional latinoamericana, y repitió que sus ofertas para firmar acuerdos de asociación política, comercial y de desarrollo están dirigidas a los distintos bloques regionales, no a los países particulares.

Por este motivo, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, instó a superar "intereses egoístas a corto plazo" como hizo la UE "en interés de todos y del dinamismo económico", una decisión con la que a Europa "no le ha ido mal del todo".

Con este objetivo, el presidente del Gobierno español, anfitrión de la próxima Cumbre dentro de dos años, se comprometió a trabajar "intensamente" para culminar los acuerdos de asociación con Centroamérica, la Comunidad Andina y Mercosur, "un objetivo estratégico" que consideró "de primer orden".

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