Un atentado suicida causa al menos 80 muertos en Afganistán

  • Un suicida hizo estallar la carga explosiva que portaba provocando el ataque más sangriento sufrido por el país desde la caída de los talibanes en 2001.

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El ataque suicida más sangriento desde la caída del régimen talibán en 2001 causó al menos ochenta muertos y unos noventa heridós en un atentado perpetrado en la ciudad sureña afgana de Kandahar.

El gobernador de la provincia de Kandahar, Assadullah Khalid, explicó en rueda de prensa que el suicida hizo estallar la carga explosiva que portaba durante el transcurso de una pelea de perros y causó la muerte de unas ochenta personas.

El suicida aprovechó la aglomeración de cientos de lugareños alrededor de la competición para perpetrar el ataque.

En Afganistán, este tipo de competiciones suelen tener lugar al aire libre, en explanadas y áreas abiertas.

El portavoz del Ministerio afgano de Interior, Zemarai Bashari, confirmó la explosión y aseguró que hubo varias "decenas" de muertos, aunque no precisó si se trata de un ataque suicida.

Según el Ministerio afgano de Salud Pública, el número total de heridos ascendió a noventa.

La insurgencia talibán no ha reivindicado la autoría del ataque, algo que no acostumbra a hacer cuando los atentados causan la muerte de muchas personas.

Sin embargo, algunos testigos aseguraron haber visto tras la explosión a varios guardaespaldas del ex dirigente talibán Abdul Hakeem abrir fuego contra la multitud.

Los agentes afganos en la zona también realizaron disparos, según los testigos, por lo que el número de muertos podría aumentar.

El pasado 6 de noviembre, 75 personas murieron, entre ellos 59 escolares y cinco profesores, en un atentado contra una comitiva parlamentaria en el norte de Afganistán, según el Ministerio afgano de Educación, aunque algunas fuentes elevaron el número de muertos a ochenta.

En aquel ataque suicida, que tuvo lugar en la relativamente tranquila provincia septentrional de Baghlan, también resultaron heridos unos 96 estudiantes.

Kandahar, en cambio, es una conflictiva provincia donde los combates entre la insurgencia talibán y las tropas internacionales y afganas son constantes.

El propio gobernador de la región salió ileso el pasado 11 de febrero de un atentado contra el vehículo en el que viajaba en el distrito de Shah Wali Kot, en el norte de la provincia.

Considerada uno de los feudos principales de los talibanes junto a otras regiones sureñas como Helmand, Kandahar es también uno de los puntos principales de la ruta del opio en Afganistán.

Es en el tercio meridional del país, donde predomina la etnia pastún, la propia de los talibanes, donde se concentra el grueso de las fuerzas insurgentes y donde se registran más enfrentamientos.

Durante este invierno los combates no han sido tan duros, ya que los insurgentes acostumbran a llevar a cabo su ofensiva en primavera.

El pasado mes de enero trascendió que el líder de los insurgentes, el mulá Omar, decidió "destituir" a Baitullah Mehsud como dirigente del movimiento talibán en Pakistán, escudándose en que las fuerzas insurgentes deben centrarse en combatir a las tropas de la OTAN en Afganistán.

Según una fuente de los servicios de inteligencia paquistaníes, Omar prevé así que muchos de los integristas que están luchando contra el Ejército paquistaní en el cinturón tribal del país pasen por la permeable frontera afgano-paquistaní para combatir a la Alianza Atlántica en el sur de Afganistán.

El mulá Omar quiere priorizar la lucha contra la OTAN frente a los combates que los islamistas paquistaníes están manteniendo con el Ejército en Pakistán, según la fuente.

El año pasado, el más sangriento desde que empezó la operación Libertad Duradera en Afganistán en 2001, unas 6.300 personas murieron víctimas de la violencia en el país.

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