Medvedev y Saakashvili rivalizan en las ondas

Rusia y Georgia también libran una guerra de propaganda

  • Imágenes impactantes, declaraciones incendiarias e informaciones imposibles de verificar se multiplican en un intento de influir sobre la opinión pública

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La guerra de propaganda también ha jugado un papel importante entre Rusia y Georgia, con la multiplicación de imágenes impactantes, declaraciones incendiarias e informaciones imposibles de verificar, en un intento de ganarse los corazones y las mentes, tanto en casa como en el plano internacional.

Ante la prensa occidental, el presidente georgiano, Mijail Saakashvili, se alineó claramente con las democracias del Oeste y trazó interesados paralelismos entre las acciones militares de Rusia y las fases más sombrías de su pasado soviético.

"Este conflicto es sobre el futuro de la libertad en Europa", escribió el lunes Saakashvili en un artículo publicado en The Wall Street Journal en la que comparaba la ofensiva militar rusa en Georgia con la represión de la URSS de la Primavera de Praga de 1968 y la invasión soviética de Afganistán en 1979.

Al mismo tiempo, los líderes rusos arremetieron contra Saakashvili por iniciar el conflicto lanzando una ofensiva la semana pasada contra la región separatista de Osetia del Sur, una acción que el presidente ruso, Dimitri Medvedev, tachó de "genocidio".

Su influyente mentor, el primer ministro Vladimir Putin desempeñó el papel de líder en la campaña mediática, visitando una zona cercana al conflicto en vaqueros y camiseta.

Putin cargó el lunes contra el apoyo "cínico" de Estados Unidos a Saakashvili, que comparó con el ofrecido al ex dictador iraquí Sadam Husein.

Mientras los medios occidentales se centraban en las víctimas de los bombardeos rusos en Georgia, la prensa de Rusia exaltaba la lucha de los osetios del sur, mostrando imágenes de civiles heridos y refugiados atormentados, con música solemne de fondo.

Moscú lleva a cabo "una guerra de propaganda feroz", aseguró un activista mediático ruso, Oleg Panfilov. "No quiero mirar la televisión rusa. No están cubriendo la situación, sino que ejecutan una guerra de propaganda", insiste.

Otros, en cambio, acusan a Saakashvili de hacer lo mismo frente a los medios occidentales, presentando a su país como una víctima desamparada. "La imagen que prevalece de Rusia en los medios occidentales es la de un imperio agresivo", observa Alexei Makarkin, analista del Centro de Tecnologías Políticas de Moscú. "Saakashvili se ha agarrado con fuerza a ese estereotipo", señaló.

En el cometido de pasar ese tipo de mensajes sobre Rusia, el Gobierno georgiano está asesorado por un grupo de consultoras de relaciones públicas occidentales, que bombardean a los periodistas con una salva de comunicados, escritos en un inglés perfecto, sobre los efectos de la ofensiva rusa.

Una de ellas es Aspect Consulting, una firma basada en Bruselas, Londres y París, que cuenta entre sus clientes con gigantes como Exxon Mobil y Procter and Gamble. Resultado: los rusos protestan porque los occidentales no se están haciendo eco de su punto de vista.

"Observando las escenas del caos osetio, los periodistas occidentales se esmeran por entender quién está combatiendo a quién", escribió en la página web de la televisión rusa Vesti Andrei Baranov. "Hasta ahora, la mayoría sólo ha sacado una conclusión: Rusia es la culpable", denuncia.

El analista de defensa ruso Alexander Golts está igualmente convencido de que es Saakashvili quien miente, aunque aplaude su habilidad para hacerlo: "Lo que sin duda ha logrado es que todo el mundo vea ahora a Rusia como un agresor militar", dice.

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