Parlamentarios y funcionarios europeos piden más seguridad en Bruselas

  • Las quejas de robos a empleados, diplomáticos y parlamentarios de la Unión Europea en la capital belga se multiplican en los últimos meses.

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Sólo pasaron algunos segundos y la cartera, la Blackberry y el iPhone desaparecieron. Además, la golpearon. La parlamentaria socialcristiana alemana Angelika Niebler sufrió hace pocas semanas un asalto en Bruselas. Ocurrió cerca del bien vigilado edificio Berlaymont, principal sede de la Comisión Europea.

Las quejas de robos a empleados, diplomáticos y parlamentarios de la Unión Europea (UE) en la capital belga se multiplican. Ya lo reconoció el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, frente al canal suizo SF: "Hay algunos problemas". El alcalde de Bruselas, Freddy Thielemans, anunció el reforzamiento de la presencia policial en particular en el barrio de la UE. ¿Qué ha pasado?

El debate por la seguridad de los empleados de las instituciones de la UE en la capital belga, también llamados eurócratas, no es nuevo. Desde hace años, Bruselas sufre estadísticamente más robos de viviendas que cualquier otra capital europea. Las antiguas casas son muy bonitas, pero con sus ventanas en planta baja no especialmente seguras. Según cifras actuales de Eurostat, la oficina de estadísticas de la UE, en 2004 hubo 11,2 robos de vivienda por cada 1.000 habitantes. En comparación, en Londres hubo 8,5, en París 5,5 y en Berlín 1,8.

Sin embargo, Eurostat no tiene cifras sobre asaltos, que podrían demostrar un riesgo de seguridad similar en las calles de Bruselas. Y la policía no se pronuncia sobre la sensación del aumento de delitos. Sólo un fiscal de Bruselas admite vagamente que el número de asaltos en 2009 ha sido muy alto y la brutalidad de los ladrones "desproporcionada". Las numerosas historias sobre eurócratas o parlamentarios robados siembran el temor en el barrio europeo en el corazón de Bruselas. Las empresas y autoridades del lugar ya advierten a sus empleados al respecto.

La embajada austriaca en Bélgica, por ejemplo, señala: "En general la situación de seguridad en Bruselas es considerada mala. (...) El potencial de agresión es inusualmente alto en relación con otras ciudades". Una oficina regional alemana en la UE habla de una "nueva calidad de la criminalidad callejera".

Son distintos mundos y personas de diverso origen las que chocan en Bruselas. La metrópolis tiene un millón de habitantes. Un 40 por ciento son extranjeros, e incluyen al rico empresario al igual que a la gran familia pobre. En los barrios más pobres la desigualdad social crea conflictos entre la policía y los habitantes. En el barrio de inmigrantes de Molenbeek se enfrentaron en los disturbios de septiembre unas 200 personas.

En el barrio europeo, la riqueza atrae a los criminales, a pesar de las fuertes medidas de seguridad. Los empleados de la UE relativamente bien pagados, los políticos y los empresarios suelen llevar laptops, carteras llenas y teléfonos móviles caros en las calles circundantes a la estación de metro Schuman. Las víctimas son sorprendidas y robadas también a plena luz del día.

La municipalidad se muestra dispuesta a mejorar la protección del barrio y a disminuir el miedo con mayor presencia policial. "Bruselas tiene un problema psicológico", señaló el alcalde Thielemans al canal SF. "Apenas surge un problema, hay que reaccionar". Ahora pretende crear una estación policial propia en el Parlamento Europeo. Sin embargo, la UE deberá cofinanciar ese gasto, ya que hasta ahora la policía es pagada sólo por ciudadanos belgas. "¿No es posible hallar una solución que mejore la situación y también nos ayude a nosotros?", pregunta Thielemans.

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