Obama logra la mayoría de delegados electos pero Hillary sigue en la lucha

  • Sin esperar a conocer los datos de Oregón, donde Obama ganó como estaba previsto, y pese a una rotunda derrota en Kentucky, el senador por Illinois anunció que había logrado la mayoría de los delegados elegidos

El senador Barack Obama anunció el martes que ha logrado la mayoría de los delegados electos de su partido, lo que le coloca a un paso de conseguir la candidatura, pero Hillary Clinton insiste en que la lucha sigue y ella gana en votos.

Sin esperar a conocer los datos de las primarias de Oregón, donde Obama ganó como estaba previsto, y pese a una rotunda derrota en Kentucky, el senador por Illinois anunció que había rebasado la mitad de los 3.253 delegados elegidos en las urnas que acudirán a la Convención Demócrata en Denver (Colorado).

"Esta noche, con la ayuda de todos, hemos logrado la mayoría de los delegados elegidos, lo que nos coloca al borde de la candidatura presidencial" dijo Barack Obama ante una muchedumbre congregada en Des Moines, la capital de Iowa, donde logró su primera victoria en enero pasado.

Con este "gran hito", como lo calificó en un comunicado distribuido por su campaña, Obama da un paso adelante hacia su previsible proclamación como candidato demócrata en las elecciones del 4 de noviembre.

Pero lejos de reconocer esta indiscutible ventaja, Hillary Clinton insistió en que no va a abandonar esta batalla, porque ella es la que suma más votos populares si se cuentan Florida y Michigan, los dos estados castigados con no enviar delegados a la Convención por haber adelantado sus primarias.

"Estamos ganando el voto popular, y estoy más decidida que nunca a continuar hasta que todo el mundo vote y todos los votos sean contados", dijo Hillary ante sus seguidores en Kentucky, donde sacó más de 200.000 votos de diferencia al senador afroamericano.

"Nuestro partido tiene una decisión muy difícil que tomar. Tiene que decidir quién esta preparado para ganar en los estados que se mantienen indefinidos", apuntó Hillary, en un claro mensaje hacia los 'superdelegados' -cargos electos del partido- que todavía no han tomado posición.

A falta de sólo tres primarias por celebrar -Puerto Rico el 1 de junio, y Montana y Dakota del Sur el 3 de junio- ninguno de los dos aspirantes presidenciales podrá lograr los 2.026 delegados que se necesitan para asegurarse la candidatura.

Así, cada uno de ellos ha comenzado a hacer sus propias cuentas para convencer al partido de que deben ser los elegidos, Obama haciendo valer su posición dominante en delegados electos, y Clinton asegurando que gana en voto popular.

Las elecciones celebradas hoy resaltan, una vez más, la diferencias que existen en el electorado de cada uno de ellos.

Entre la clase trabajadora, que tradicionalmente ha votado por Hillary, la ex primera dama se llevó el 75% de los votos en Kentucky, frente al 18% de Obama, en tanto que la diferencia en Oregón fue inferior, 50 frente al 47%.

Entre los votantes jóvenes menores de 30 años -colectivo que hasta ahora ha apoyado mayoritariamente a Obama, el senador le sacó a la ex primera dama una diferencia de 40 puntos en Oregón, pero se quedó 16 puntos por debajo en Kentucky.

En Oregón, un estado de la costa oeste y uno de los más progresistas del país, Obama sacaba con el 44% escrutado el 58% de los votos, frente al 42% de Hillary Clinton.

En un claro indicio de que se lanza a la campaña nacional por la presidencia del país, Obama -desde el martes, el primer afroamericano con posibilidades reales de disputar la Casa Blanca- lanzó en Iowa un mensaje de unidad hacia el partido, que en los últimos meses se ha resentido de la dura lucha protagonizada por los dos aspirantes.

"Tenemos más energía y estamos más vivos que nunca en nuestro deseo de conducir este país en la dirección correcta", afirmó.

También invitó a unirse a su proyecto de cambio y unidad a los independientes y a los republicanos "que ya no se identifican con la política que hace su partido en Washington".

Además, se refirió al candidato John McCain, y reiteró que cuatro años más de administración republicana prolongaría la "mano dura" en política exterior, que ha dejado EEUU "menos seguro y más aislado que nunca".

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