Nepal proclama la república y pone fin a 240 años de monarquía

  • El último rey hindú tendrá un plazo de 15 días para dejar el palacio · Miles de personas se reunieron en Katmandú para celebrar el inicio de una nueva etapa

La Asamblea Constitucional que puso ayer fin a 240 años de monarquía en Nepal abrió su primera sesión en la capital, Katmandú. Un total de 560 miembros de la Asamblea votaron a favor de la resolución por la que quedó abolida la Monarquía, mientras sólo se pronunciaron en contra los cuatro representantes del monárquico Partido Nacional Democrático.

Tres pequeños artefactos estallaron antes del comienzo de la asamblea, informó la Policía. Dos de ellos lo hicieron frente al edificio donde se celebra la reunión y no dejaron heridos. Un tercero explotó en un parque del centro de la ciudad e hirió a una persona. Hay dos sospechosos detenidos.

La sesión comenzó con más de diez horas de retraso debido a que los partidos se enzarzaron en una maratónica discusión sobre detalles técnicos del procedimiento de voto y la elección del próximo jefe de Estado.

El retraso derivó en enfrentamientos leves entre la Policía y cientos de personas que esperaron durante horas ante la asamblea. Al menos dos agentes resultaron heridos en la refriega.

Una vez abolida la monarquía, el rey Gyanendra tiene un plazo máximo de 15 días para dejar el palacio, indicó un portavoz maoísta, Krishna Bahadur Mahara, precisando que la salida del rey fue el centro de las discusiones precedentes a la apertura de la sesión. El último rey hindú quiere seguir viviendo en Nepal, pero no podrá ser en palacio, porque se va a convertir en un museo.

La seguridad fue reforzada ayer en Katmandú, tras una serie de atentados con bombas, el último de los cuales dejó dos heridos.

Miles de policías se desplegaron alrededor del complejo donde la Asamblea abolió la monarquía que gobierna este pequeño país del Himalaya desde hace 240 años, poniendo así fin al reinado de Gyanendra.

Varios miles de personas se reunieron en las calles de la capital gritando diferentes consignas como "Gyanendra ladrón, márchate del país".

"Vamos a celebrar la llegada de la República". Esta consigna, una de tantas que se podían escuchar ayer por las calles de la capital de Nepal, representa el sentir popular ante la inminencia de la abolición de la monarquía, 238 años después de su imposición.

Muchos nepalíes confían en que este paso adelante suponga el fin del proceso de paz iniciado tras una década de guerra con los rebeldes maoístas en la que perecieron unas 13.000 personas.

Los maoístas, que llevaron una lucha armada durante 10 años antes de firmar un acuerdo de paz en 2006, fueron los grandes vencedores de las legislativas del 10 de abril de ese año, conquistando más de un tercio de los 601 escaños.

Los partidos llegaron a un acuerdo para declarar a Nepal un país independiente, indivisible, secular, incluyente, federal y democrático. Con estas premisas concluyen más de dos siglos de reinados absolutistas y las divisiones internas que llevaron al país a una guerra durante diez años.

Y es que pese a que existen algunos grupos pro monarquía, su representatividad es considerablemente inferior a las principales formaciones políticas y la antigua guerrilla maoísta.

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