Miles de filipinos piden la dimisión de la presidenta por corrupción

  • Macapagal Arroyo ha salido airosa de tres procesos de destitución presentados en el Parlamento, y ha sobrevivido a diez intentonas golpistas, la última el pasado noviembre

Varios miles de personas se manifestaron por las calles de Manila para pedir la dimisión por corrupción de la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, quien en medio del nuevo escándalo, ha reiterado que agotará su mandato.

Cerca de 4.000 personas, entre ellas activistas de los grupos de izquierdas, miembros del clero católico y estudiantes, se concentraron en el puente de Mendiola, a escasa distancia del palacio presidencial de Malacañang, donde a gritos exigieron la dimisión de la presidenta.

"Vamos a continuar con protestas diarias para convencer a Arroyo de que dimita, esto no es más que el inicio de una acción masiva" dijo a Efe Renato Reyes, jefe de la Nueva Alianza Nacionalista.

Otros 2.000 manifestantes marcharon por la principal avenida de la metrópolis, mientras una cifra similar de filipinos, liderados por la ex presidenta Corazón Aquino y Rodolfo Lozada, el principal testigo del escándalo de corrupción que salpica a Macapagal Arroyo, asistieron a una misa para conmemorar la revuelta popular que hace 22 años culminó con la caída del ex dictador Ferdinand Marcos.

"Si a la gente no le gusta la presidenta, bien, es el momento de que se vaya", dijo el ex presidente Joseph Estrada, depuesto en 2001, también por medio de una revuelta popular e indultado el pasado año después de haber sido condenado a cadena perpetua por corrupción.

Macapagal Arroyo, que asumió la Presidencia tras la caída de Estrada, ha salido airosa de tres procesos de destitución presentados en el Parlamento, y ha sobrevivido a diez intentonas golpistas, la última el pasado noviembre.

"Ella debe dimitir o enfrentarse a una dolorosa destitución", señaló José de Venecia, convertido en enemigo de Macapagal Arroyo desde que a principios del pasado febrero perdió la Presidencia del Congreso por su alianza con aquellos que denunciaban la corrupción.

En otra parte de la capital, cerca de millar de partidarios del Gobierno, encabezados por el congresista Mikey Arroyo, hijo de la presidenta, se manifestaron en apoyo de la jefa de Estado a los gritos de "te queremos Gloria".

"Los organizadores de la concentración en favor de la presidenta serán beneficiarios de los programas de ayuda del Gobierno que expresan su gratitud", declaro el viceportavoz de la Presidencia, Anthony Golez.

Macapagal Arroyo admitió el pasado domingo que autorizó la firma de un contrato multimillonario de su Gobierno con una compañía china de telecomunicaciones, pese a que existían indicios de corrupción.

En declaraciones a una emisora local, Macapagall Arroyo dijo que fue advertida de esas posibles irregularidades la noche antes de que se firmara el contrato con la estatal china ZTE, por valor de 329 millones de dólares.

El pasado octubre, la presidenta filipina se vio obligada a anular el acuerdo, firmado en julio durante una de sus visitas a China, tras conocerse que a su marido, José Miguel Arroyo, le fueron ofrecidos 70 millones de dólares para "facilitar" la concesión del proyecto a ZTE, compañía elegida para instalar una red nacional de internet por banda ancha.

La denuncia fue hecha por de Venecia, cuyo hijo también aspiraba a la licitación pública, y el fraude fue confirmado ante la comisión de investigación del Senado por Lozada, uno de los ingenieros que participó en la negociación del contrato.

Según Lozada, el acuerdo se selló en unos 329 millones de dólares pese a que el coste real de los equipos no superaba los 70, y añadió que el esposo de la presidenta de Filipinas como el dimitido ex jefe de la Comisión Electoral, Benjamin Abalos, exigieron a ZTE un pago de 130 millones.

Este caso es el último en una serie de escándalos de malversación de fondos públicos que han salpicado a la presidenta de Filipinas, uno de los países más corruptos del mundo, según la organización Transparency International.

Antes del inicio de la protesta callejera, que coincidió con el 22 aniversario de la revuelta popular que provocó la caída del poder del ex dictador Ferdinand Marcos, la cúpula militar descartó la posibilidad de un golpe de Estado y aseguró que respalda a la presidenta, cuyo mandato expira en 2010.

En un gesto de lealtad a la jefa del Estado, los mandos de las Fuerzas Armadas marcharon por una de las calles de la capital filipina, seguidos de varios miles de oficiales.

"Los policías y soldados estamos unidos con solidez al Gobierno", dijo el jefe de la Policía Nacional, Avelino Razón.

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