Karadzic denuncia que fue "secuestrado" y dice en La Haya que teme por su vida

  • El ex líder serbobosnio comparece por primera vez ante el Tribunal Penal y decide representarse a sí mismo durante todo el proceso · El acusado asegura que había pactado su impunidad con EEUU

El ex líder serbobosnio, Radovan Karadzic, denunció ayer que su arresto fue un "secuestro" marcado por las "irregularidades" y pidió un plazo antes de declararse culpable o inocente en su primera comparecencia en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), ante el que se defenderá a sí mismo.

Karadzic aseguró además que teme por su vida y solicitó hacer uso del plazo legal de 30 días para declararse culpable o no de los cargos de genocidio, crímenes de guerra y contra la humanidad que le imputa el tribunal por su papel en la guerra de Bosnia que tuvo lugar entre 1992 y 1995.

Ante el juez Alphons Orie, el presunto criminal de guerra compareció con traje azul oscuro, camisa blanca, pelo corto peinado hacia atrás y un semblante serio.

Interrogado sobre la ausencia de abogados a su alrededor, dijo: "Tengo un consejero invisible. He decidido asegurar mi defensa yo mismo, no sólo en mi comparecencia inicial, sino a lo largo de todo el proceso".

Su próxima audiencia tendrá lugar el 29 de agosto, una vez consumido el mencionado plazo de 30 días que solicitó ayer.

Cuando el juez Orie le preguntó si quería añadir algo más, Karadzic se lanzó entonces en una diatriba confusa, asegurando que fue "secuestrado" por desconocidos antes de ser retenido durante tres días.

"Han sido mal informados de la fecha de mi arresto. Hay numerosas irregularidades en lo que concierne mi relación con esta institución y mi comparecencia aquí.", declaró Karadzic.

El acusado sacó a relucir además la teoría sostenida por su familia sobre un acuerdo secreto que habría concluido con el negociador estadounidense Richard Holbrooke para poner fin a la guerra de Bosnia a cambio de su retirada de la "vida pública, incluso de la vida literaria", indicó Karadzic. "A cambio, Estados Unidos cumplirían con sus obligaciones", aseguró el genocida sin especificar en qué consistían. Sin embargo, EEUU siempre negó haber pactado con el.

Florence Hartmann, consejera y portavoz de la ex fiscal del TPIY, Carla del Ponte, afirmó en una entrevista con la AFP que antes de 1997, los soldados de la OTAN desplegados en Bosnia no hicieron nada para detener a Karadzic, pese a que éste se desplazaba a sus anchas por Pale, capital de la autoproclamada república serbia de Bosnia. "Pasaba por delante de sus ojos para ir de su despacho a su villa", explicó Hartmann, quien recalcó que la OTAN disponía en esa época de más de 60.000 hombres en Bosnia-Herzegovina.

Al inicio de la audiencia, el juez holandés resumió los once cargos que pesan contra este hombre, durante más de 10 años uno de los prófugos más buscados de Europa, a quien se le acusa de haber orquestado una limpieza étnica en Bosnia en un conflicto que dejó más de 100.000 muertos y más de dos millones de desplazados.

Además de la masacre de 8.000 varones musulmanes en Srebrenica (este de Bosnia) en 1995, Karadzic deberá responder igualmente por el sangriento asedio de Sarajevo y la retención de miles de civiles en campos de detención, sobre todo en la región de Prijedor (noroeste).

La comparecencia de ayer era esperada por muchas de las víctimas del genocida. Un grupo de mujeres que sobrevivieron a la matanza de Srebrenica siguieron con resentimiento por televisión la primera comparecencia de Karadzic. "¡Míralo! Lo que quiso hacer, lo hizo, y ahora sonríe", suelta Sabra Mujic, de 48 años, una de las treinta mujeres congregadas en la sede en Sarajevo de una asociación de madres de Srebrenica (este), que perdieron a sus maridos e hijos en la matanza.

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