Israel festeja su 60 aniversario en una jornada de luto para los palestinos

  • El Estado judío celebra por todo lo alto su fundación mientras los árabes muestran su duelo y reclaman el derecho al regreso a los que un día fueron sus hogares

Israel celebró ayer por todo lo alto el 60 aniversario de su fundación con exhibiciones militares y miles de barbacoas mientras los palestinos mostraban su duelo y pedían el regreso a los que un día fueron sus hogares, que quedaron en lo que ahora es territorio israelí después de la Guerra de 1948.

Decenas de miles de personas llenaron la playa y el paseo marítimo de Tel Aviv, donde las Fuerzas de Defensa de Israel llevaron a cabo una parada aeronaval, en la que intervinieron unidades de la Armada y helicópteros y aviones de combate.

Una escuadrilla de la Fuerza Aérea dibujó el número 60 con el chorro de humo de sus propulsores, para dar paso poco después al salto de más de medio centenar de paracaidistas sobre el mar, con la mala fortuna de que uno de ellos, debido a la fuerza del viento, cayó sobre un grupo de espectadores allí presentes, e hirió a diez personas.

En un mensaje televisado, el primer ministro Ehud Olmert felicitó a los israelíes y consideró que, mientras el pertenece a la generación que ha construido el Estado judío, ahora son los jóvenes los que deben "consolidarlo sobre la base de la paz, la estabilidad y la seguridad".

Además, estimó que mientras 60 años ya constituyen más de media vida para una persona, "tan sólo son el comienzo del comienzo de la vida de un Estado".

Los palestinos, sin embargo, conmemoraron ayer la Nakba (el desastre, en árabe), un día de duelo en el que se recuerda que la fundación de Israel, en 1948 (como resultado de la resolución 181 de la ONU, de 1947, que desencadenó la primera guerra árabe-israelí) abocó al exilio a 700.000 árabes, que durante décadas han tenido que vivir en los campos de refugiados.

En uno de estos campos, el de Aida, en la ciudad cisjordana de Belén, la población recordó la Nakba confeccionando la que consideran la mayor llave del mundo, que presentarán al libro Guiness de los Récords, y que simboliza los miles de llaves que las familias palestinas guardan de los hogares de los que fueron expulsados sus antepasados para dejar paso a los nuevos pobladores judíos.

La llave, de diez metros de largo y para la que se han utilizado dos toneladas de hierro, tiene escrita la leyenda "no se vende", y fue paseada en un desfile en el que miles de personas ondeaban banderas palestinas y enseñas negras en señal de luto.

"En todas las casas de refugiados palestinos hay una o varias llaves que simbolizan lo que les pertenecía y les fue arrancado: su casa, sus tierras, sus fincas, sus fábricas, todo lo que tenía nuestro pueblo. Hay 450 pueblos y aldeas que fueron borrados del mapa", explicó el diputado palestino Fayez Saqqa.

Según Saqqa, "los habitantes de esas casas o sus hijos o nietos seguramente no encontrarán las casas de las que guardan las llaves porque han sido destruidas, pero conservan el deseo de retornar, de recuperar sus derechos legítimos reconocidos por la legislación internacional".

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) izó banderas nacionales con un crespón, coordinó sentadas y convocó un paro parcial de una hora no sólo en los territorios ocupados, sino también en los países árabes vecinos.

Alrededor de la Mukata (sede de la ANP en la ciudad cisjordana de Ramala), se han instalado seiscientas tiendas de campaña que simbolizan los pueblos arrasados por Israel y el exilio al que sus habitantes han sido sometidos.

Desde los territorios palestinos se observaba en el cielo, a lo lejos, las acrobacias de los aviones militares israelíes, cuya estela tiene un significado muy distinto para cada uno de estos dos pueblos, que desde hace sesenta años luchan por una misma tierra.

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