Israel y Siria inician negociaciones de paz bajo la mediación de Turquía

  • Olmert califica de "deber nacional" la reanudación de las conversaciones y anuncia "dolorosas concesiones"

Israel y Siria han iniciado negociaciones de paz indirectas bajo los auspicios de Turquía, ocho años después de acercarse a un acuerdo que garantizaba fronteras seguras al Estado judío y el Golán al régimen de Damasco.

"Hemos decidido proseguir el diálogo de forma seria y continua para lograr una paz completa según los términos de la Conferencia de Madrid" de 1991 de paz por territorios, anunciaron en un comunicado divulgado casi simultáneamente en Jerusalén, Damasco y Ankara.

Las partes manifestaron en el escrito "su intención de llevar a cabo estas nuevas conversaciones de buena fe y con la mente abierta" y agradecieron al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, "su papel en este proceso y su hospitalidad".

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, calificó de "deber nacional" las negociaciones entre ambos países y dijo que se sentía "contento de que las dos partes hayan decidido hablar".

"No me hago ilusiones; las negociaciones no serán fáciles o simples. Es posible que duren mucho tiempo y conlleven concesiones dolorosas", agregó el jefe del Gobierno.

La mediación de Turquía fue acordada en febrero por el primer ministro israelí y Erdogan en una entrevista privada en Ankara.

Hace unas semanas, el presidente sirio, Basheral al Asad, reveló que Olmert le había ofrecido a través de Erdogan la devolución del Golán -que Israel ocupó en la Guerra de los Seis Días de 1967- a cambio de la paz entre sus respectivos países.

Esta fórmula fue barajada en las fallidas conversaciones de Ginebra de 2000, entonces con la mediación del presidente de EEUU, Bill Clinton.

Las negociaciones fracasaron por la negativa israelí a aceptar una retirada total del Golán, una meseta al noreste de Israel donde residen unos 18.000 colonos judíos y un número similar de población autóctona drusa, fiel al Gobierno de Damasco.

Los representantes de los asentamientos judíos en el Golán ya han mostrado su indignación con este "acto irresponsable que transferirá una tierra estratégica y colonizada al eje del mal árabe".

Aunque en la era de los misiles balísticos los analistas restan valor estratégico a la meseta, coinciden en que su entrega supondría para Israel la pérdida de una parte de la orilla oriental del lago Tiberíades, su principal fuente de recursos hídricos.

Siria -principal partidario de línea dura contra el Estado judío entre los países árabes- e Israel se encuentran en estado de "no beligerancia" desde 1974, aunque desde entonces se han enfrentado en suelo libanés y aviones israelíes han bombardeado en varias ocasiones territorio sirio.

La recuperación del Golán fortalecería al régimen de Damasco ante su pueblo, que aspira desde hace décadas a la integridad territorial del país. Pero en cambio le obligaría a pagar el precio que le pide Israel: la ruptura de sus actuales alianzas con Irán, el movimiento islamista Hamas y la milicia libanesa Hezbolá, que hace dos años tuvo en jaque al Ejército hebreo durante 33 días de combates.

El presidente sirio es además consciente de que sólo podrá recuperar por la vía diplomática un territorio que difícilmente arrebataría por la fuerza al Ejército más poderoso de Oriente Próximo.

En esta ocasión, el diálogo puede dar un poco de aire a un primer ministro, Olmert, inmerso en un nuevo caso de corrupción y con unas negociaciones con los palestinos tambaleantes, y a un presidente Al Asad sometido a una fuerte presión por parte de EEUU y la UE.

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