Hezbolá controla el oeste de Beirut tras dos días de intensos combates

  • Los enfrentamientos entre la oposición, liderada por la milicia chií, y los partidarios del Gobierno causan 13 muertos desde el miércoles · La mayoría antisiria acusa al movimiento de propiciar un golpe de Estado

El poderoso movimiento chií libanés Hezbolá, que controlaba ayer barrios enteros de sus rivales suníes en el oeste de Beirut tras 48 horas de lucha armada que dejaron 13 muertos, fue acusado por la mayoría antisiria de propiciar un "golpe de Estado".

Los partidarios del Gobierno acusaron a Hezbolá de apuntar las armas contra el pueblo libanés para propiciar un "golpe de Estado", mientras la situación seguía siendo muy tensa en el Líbano, pese a la aparente calma reinante en Beirut.

"Hezbolá ha dicho que sus armas eran para la resistencia pero ha mostrado claramente que eran para dar un golpe de Estado", declaró el ex presidente del Líbano, Amin Gemayel, a un canal de televisión libanés desde París.

Hezbolá es la única formación libanesa que no fue desarmada tras el final de la guerra civil (1975-1990).

La violencia estalló el miércoles entre militantes de la oposición -Hezbolá y Amal- y partidarios del Gobierno libanés antisirio en el sector oeste de Beirut, pero se intensificaron el jueves tras un encendido discurso del jefe de la milicia, Hassan Nasrala, que calificó varias decisiones del Gobierno de "declaración de guerra" contra el movimiento chií.

Dos simpatizantes de la oposición murieron ayer en enfrentamientos en Jaldé, al sur de Beirut, indicó una fuente de los servicios de seguridad. Hasta entonces, eran 11 los muertos en los enfrentamientos.

"No estamos llevando a cabo un golpe de Estado", declaró un responsable de la oposición que pidió el anonimato. "Todo esto está vinculado a decisiones del Gobierno" de investigar la red de telecomunicaciones (paralela) que Hezbolá instaló en todo el país y la destitución del jefe de seguridad del aeropuerto presentado como cercano al movimiento chií.

"Estamos proponiendo una asociación (...) y ellos quieren monopolizar el poder y limitar nuestra participación" en la toma de decisiones, añadió.

En la tarde de ayer no se registraron combates en Beirut. "Ya no hay combates pues nadie se enfrenta a los combatientes de la oposición" liderada por Hezbolá, apoyado por Siria e Irán, dijo un responsable de la seguridad libanés.

Sin embargo, varios países árabes empezaron ayer a evacuar a sus nacionales, mientras Italia se declaró preparada para hacer lo mismo. Otros países desaconsejaron a sus ciudadanos que viajen a ese país, aunque de momento no organizaban su salida de Beirut.

Milicianos hicieron disparos al aire en señal de alegría en algunos barrios de los que fueron expulsados los miembros del Movimiento del Futuro, el partido de Saad Hariri, pilar de la mayoría parlamentaria libanesa antisiria.

El Ejército libanés, tradicionalmente encargado de mantener el orden, y las fuerzas antidisturbios, equipadas con tanques, patrullaban los barrios, pero no intervinieron en los combates con armas automáticas y cohetes RPG, bastante violentos el jueves.

Según un portavoz, el Ejército efectuó un importante despliegue para proteger "la sede del Gobierno, el Banco Central y el entorno de las residencias de Hariri y de Walid Jumblat (otro pilar de la mayoría)" en Beirut.

La carretera al aeropuerto internacional de Beirut y el puerto de la capital seguían cerrados.

La violencia estalló el miércoles en el marco de una huelga en demanda de aumentos salariales que Hezbolá transformó en movimiento de desobediencia civil.

Mientras EEUU e Israel responsabilizan de la situación a Irán y Siria, Teherán acusa a Washington y Tel Aviv. La Casa Blanca se declaró "muy preocupada" por el comportamiento de Hezbolá y pidió a Irán y Siria que dejen de apoyar a la formación chií e intentar "desestabilizar" al país.

Por su parte, el presidente sirio, Bashar al Asad, cuyo país controló el Líbano durante casi 30 años, antes de verse obligado a evacuar a sus tropas en 2005, juzgó la crisis como "un asunto interno libanés" y llamó al diálogo.

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