Hezbolá advierte de que el Gobierno de Beirut le ha declarado la "guerra" con sus últimas medidas

  • La capital vive el segundo día de violencia sectaria marcado por el bloqueo de las comunicaciones

El secretario general del grupo chií libanés Hezbolá, Hasan Nasralá, afirmó el jueves que la decisión del Gobierno de desmontar la red de comunicaciones de su grupo "es una declaración de guerra o el inicio de una guerra".

En una videoconferencia retransmitida por el canal Al Manar, perteneciente a este grupo chií libanés, Nasralá dijo que la red de comunicaciones levantada por Hezbolá de manera paralela a la estatal es "la principal arma de la resistencia", en alusión a la milicia del grupo chií.

"Cortaremos la mano que se acerque a las armas de la resistencia", dijo Nasralá, quien, no obstante, añadió que "nosotros no estamos declarando la guerra, sino proclamando el derecho a defendernos".

Nasralá manifestó que el Gobierno libanés ha ofrecido a Hezbolá mantener esta red de comunicaciones a cambio de retirar su campamento del centro de Beirut, oferta que ha sido rechazada por el grupo chií.

Este discurso se produce varios días después de que el Gobierno del primer ministro libanés, Fuad Siniora, decidiera desmontar la red de comunicación paralela levantada por Hezbolá en el sur del país y en los barrios meridionales de Beirut, sus feudos tradicionales.

La huelga general convocada el miércoles, en un principio para protestar por el aumento del coste de la vida, desembocó en enfrentamientos entre grupos rivales, así como en el cierre de los accesos al aeropuerto internacional Rafik Hariri de Beirut.

Hezbolá ha asegurado que no retirará las barricadas de acceso al aeropuerto hasta que el Ejecutivo decida retractarse de esa decisión que, según Nasralá, se ha tomado para enfrentar a "la resistencia" (Hezbolá) con el Ejército y las Fuerzas de Seguridad.

Asimismo, Nasralá explicó que Hezbolá utiliza esta infraestructura para la comunicación entre los dirigentes y los centros de poder del grupo y puntualizó que no es una red pública y que no se utiliza para comunicaciones exteriores ni para espiar al Gobierno.

En opinión de Nasralá, para salir de la crisis actual "es necesario anular las decisiones ilegítimas de un gobierno ilegítimo", al que acusó de ser "una marioneta" del líder druso, Walid Yumblat y de Estados Unidos.

Además, subrayó que para encontrar una solución es necesario sentarse para discutir el plan presentado por el presidente del Parlamento libanés y socio de Hezbolá, el también chií Nabih Berri, quien ha pedido formar una mesa redonda de 14 miembros pertenecientes a todas las corrientes libanesas que trate de todos los asuntos en discordia.

Sin embargo, insistió en que no va a haber un conflicto confesional en Líbano, entre chiíes y suníes y que Hezbolá nunca recurrirá a la fuerza en el interior del país para dar un golpe de estado o provocar un cambio de gobierno, sino "para defender las armas", entre las que ha incluido la red de comunicaciones.

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