Golpe de Estado en Mauritania

  • Los militares toman los edificios institucionales y los medios de comunicación y capturan al presidente del país y al primer ministro · Los golpistas anuncian la creación de un Consejo de Estado

En medio de una fuerte crisis económica por el encarecimiento de los alimentos, el presidente de Mauritania, Sidi Mohamed Ould Cheikh Abdallahi, y el primer ministro del país, Yahia Ould Ahmed El Ouakef, fueron detenidos ayer por la mañana por miembros de la Guardia Presidencial bajo las órdenes del general Mohamed Ould Abdelaziz, y posteriormente depuestos de sus cargos.

El líder golpista acababa de ser destituido como jefe del Ejército, junto a otros tres altos cargos del Ejército, y anunció la constitución de un Consejo de Estado presidido por el propio general Abdelaziz, así como la destitución de Abdallahi.

Además de Abdelaziz, quien hasta ayer era el jefe del Estado Mayor particular del Presidente de la República (la Guardia Presidencial), el Consejo lo formarán otros tres militares, el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Mohamed Ould Cheikh Mohamed Ahmed; el jefe del Estado Mayor de la Guardia Nacional, el general Félix Negri; y el jefe del Estado Mayor de la Gendarmería, Ahmed Ould Bekrin.

Todos ellos, destituidos el lunes por decreto presidencial, formaron parte del Consejo Militar para la Justicia y la Democracia (CMJD) constituido tras el golpe de Estado de 2005 y son sospechosos de estar detrás de la dimisión de 25 diputados y 23 senadores que renunciaron al partido del presidente Abdallahi. En su comunicado, el Consejo de Estado declara "nulo jurídicamente y de hecho" la destitución de los militares.

El portavoz de la Presidencia, Abdoulaye Mamadou Ba, confirmó ayer que Abdallahi fue derrocado mediante "un golpe de Estado contra la legalidad constitucional", según informó la agencia panafricana de prensa APA.

Por su parte, la hija del mandatario, Amal Mint Cheikh Abdallahi, explicó que los agentes del Batallón de Seguridad Presidencial (Basep) irrumpieron en el Palacio Presidencial hacia las 9 y media de la mañana y se llevaron a su padre, quien, según Mamadou Ba, fue trasladado a la sede de la Guardia Presidencial.

Fuentes presidenciales indicaron bajo anonimato que el Ejército también capturó al primer ministro, Yahya Ould Ahmed El Waghef, y al ministro del Interior, Mohamed Yehdhih Ould Moctar el Hacen, pero no pudieron precisar su paradero.

Las televisiones y las radios locales dejaron de emitir esa misma mañana después de que los militares ocuparan sus instalaciones y detuvieran a sus trabajadores. Los accesos al Palacio fueron cerrados a los funcionarios y diversas fuentes informaron de la presencia de militares en Nuakchott aunque algunos testigos aseguran que la capital estaba en calma.

La Unión Africana fue la primera en condenar firmemente el golpe de Estado y pedir la restitución del presidente. "La Unión Africana (...) condena el golpe de Estado y demanda la restauración de la legalidad constitucional", afirmó la organización en un comunicado emitido desde su sede en Addis Abeba, en el que se anunció que el comisario de Paz y Seguridad, Ramtane Lamamra, viajará inmediatamente a Nuakchott "para evaluar la situación sobre el terreno y ayudar a promover una solución pacífica a la crisis".

En la misma línea se pronunció la Comisión Europea que condenó ayer "con firmeza" el golpe de Estado y advirtió, por boca de su comisario de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, de que "esta situación puede poner en duda nuestra política de cooperación con Mauritania". Por ello, apeló al "respeto por la democracia y por el marco institucional instaurado desde 2007".

Los sucesos de ayer son el resultado de varios meses de grave crisis política que se ha visto agravada en las últimas fechas. En mayo, el presidente destituyó al Gobierno a causa de las críticas al Ejecutivo por su respuesta al alza de los precios de los alimentos y a los ataques efectuados por el brazo de Al Qaeda en el norte de África.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se ha puesto en contacto con responsables diplomáticos españoles en Mauritania, país en el que, además del grupo de policías encargados de la seguridad de la embajada, hay desplegados una veintena de guardias civiles que colaboran con la Gendarmería en la lucha contra la inmigración ilegal.

Mauritania es uno de los países África con los que España mantiene una intensa cooperación en materia de control de flujos migratorios, que incluye la actuación de patrulleras de la Guardia Civil para vigilar sus costas.

La colonia española en Mauritania, compuesta por más de 150 personas, se encuentra "bien y tranquila", según el Ministerio.

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