La Eurocámara condena los ataques a guetos gitanos en un tenso debate

  • Un extremista italiano llegó a pedir la creación de un Estado para la minoría

Los principales grupos del Parlamento Europeo expresaron ayer su rechazo a los ataques contra campamentos gitanos en Roma y Nápoles, en un debate agitado en que un extremista italiano llegó a pedir la creación de un Estado para esa minoría.

La discusión la abrió el comisario de Asuntos Sociales, el socialista checo Vladimir Spidla, quien condenó "todo ataque xenófobo y racista" y, sin aludir expresamente al Gobierno de Silvio Berlusconi, recordó que las autoridades nacionales deben investigar estos actos y castigar a quienes los inciten.

En cuanto a las medidas barajadas en Italia para expulsar a inmigrantes, el comisario recalcó que, los rumanos, desde la adhesión de su país a la UE, "tienen la misma libertad de circulación que otros ciudadanos de la Unión" y "en ningún caso pueden ser tratados de manera menos favorable que los otros".

La normativa europea, explicó, permite a los estados miembros negar el derecho de residencia a ciudadanos europeos inactivos y sin recursos suficientes, o expulsar a quienes supongan una amenaza real para la sociedad, pero sólo después de una análisis caso por caso y de acuerdo a los procedimientos previstos para ello.

Pero Spidla recalcó que los problemas de integración de esta minoría no son exclusivos de Italia. "La violencia racista es un fenómeno que podemos observar en numerosos estados miembros", advirtió. En sentido similar se pronunciaron los portavoces de los principales grupos políticos -Partido Popular Europeo (PPE) y Socialista-, que intentaron disipar la impresión de que el debate era un juicio al Ejecutivo de Berlusconi.

La húngara Lidia Jaroka, del PPE, subrayó que "tanto los gobiernos de derechas como los de izquierdas se han mostrado incapaces de fomentar la integración de la población romaní". Por su parte, el líder de los socialistas, el alemán Martin Schulz, aseguró que "no se trata de atacar a Italia, sino de ver cómo podemos resolverlo, junto con las autoridades italianas".

Sin embargo, las alusiones concretas a Italia se multiplicaron a partir de entonces y la discusión fue subiendo gradualmente de tono. La liberal húngara Victoria Mohakzi, de etnia gitana y que ha acaba de visitar Nápoles, acusó a las autoridades italianas de utilizar a esta minoría "como cabeza de turco" para eludir sus responsabilidades en el combate contra la Camorra, la mafia napolitana.

No obstante, el que fue más lejos fue el italiano Luca Romagnoli, del partido de extrema derecha Llama Tricolor. "Para que los gitanos puedan proteger mejor su identidad, defiendo que la UE promueva la creación de un Estado gitano, en el Este de Europa, de donde viene la mayoría", dijo Romagnoli. "Mejoraría su calidad de vida y, si me lo permiten, también mejoraría la nuestra", añadió.

El socialista italiano Claudio Fava respondió que esa propuesta "no es original, pues ya la hizo (el responsable de la propaganda nazi Joseph) Goebbels en los años 30" y añadió que ese país acabó convirtiéndose en "hornos crematorios".

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