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Esperanza y escepticismo ante los cambios en la cúpula cubana

  • La nueva Asamblea se reúne hoy para designar al sucesor de Fidel Castro al frente del Estado y del Gobierno tras la renuncia del dictador, que permanecerá en su cargo del Partido Comunista de Cuba

"¿El ex presidente Fidel Castro? ¿Compañero y ya no comandante?". Por esperada que fuera la noticia de un relevo histórico en la cúpula del poder de Cuba tras año y medio de enfermedad del mandatario, a muchos cubanos les cuesta aún acostumbrarse a la idea de que, a partir de hoy deberán cambiar el modo en que se referían a su líder tradicional.

Los 614 diputados -entre ellos el propio Castro- elegidos en las elecciones del 20 de enero, se reúnen hoy en su primera sesión parlamentaria de la legislatura, cita en la que deberán elegir de entre sus filas al nuevo Consejo de Estado. El presidente de dicho organismo es a la vez jefe de Estado y de Gobierno. Desde que se institucionalizara este sistema, en 1976, Fidel Castro siempre ocupó ese puesto.

Pero lo que muy pocos analistas habían aventurado, una retirada en vida de quien dirigiera contra viento y marea los designios de la isla durante casi medio siglo, ha sucedido: después de 19 meses de convalecencia e indefinición, Fidel Castro anunció que ni "aspirará" ni "aceptará" de nuevo la Presidencia del país, y es más, incluso renuncia a su título de "comandante en Jefe", que muchos cubanos creían vitalicio.

La mayor parte de las apuestas sobre quién será el sucesor de Fidel Castro se centran en una única persona: su hermano Raúl.

Su nombre es la respuesta inmediata de la mayoría de los cubanos a los que se pregunta al respecto. Tampoco en los medios diplomáticos, así como entre buena parte de los analistas internacionales que han empezado a hacer cábalas sobre los cambios o reformas que puedan introducirse en la isla, se cuestiona apenas que al frente de éstas estará el general de cuatro estrellas y ministro desde hace casi medio siglo de las poderosas Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Al fin y al cabo, Raúl Castro ha sido el eterno número dos de la Cuba revolucionaria, el "heredero natural", según Fidel, y quien durante la larga enfermedad del mandatario asumió el Gobierno interino de la isla por encargo de su propio hermano.

En su mensaje de renuncia, Fidel Castro se abstuvo de citar un nombre concreto para su sustitución. Se limitó a afirmar que el "proceso cubano" dispone de "cuadros de la vieja guardia" que "cuentan con la autoridad y la experiencia" para, junto a generaciones más nuevas, "garantizar el reemplazo".

Cabe la posibilidad de que otro nombre salga de la votación, como por ejemplo el del actual vicepresidente Carlos Lage, otro de los "presidenciables" más mencionados.

Pero para el economista disidente Óscar Espinosa, eso sería "como una cucharita". "El poder real lo tiene Raúl", afirmó en conversación con DPA. Así como la capacidad para llevar adelante los cambios que reclama una sociedad agobiada por el bajo nivel de vida, pese a las garantías en materia educacional y de salud, coinciden otros analistas.

Su designación como presidente supondría la "institucionalización" de una situación de facto que, señalan, le dará los recursos necesarios para iniciar unos cambios a los que ya apuntó durante su interinato, al hablar de la necesidad de "reformas estructurales" o de un "exceso de prohibiciones y medidas legales".

"Raúl tendrá el poder ahora, y probablemente tomará algunas medidas en materia de economía, dará pasos hacia una mayor libertad agrícola y avanzará hacia algún tipo de empresa privada, una moneda única y a abrir más el camino a la inversión extranjera", vaticinó Vicki Huddleston, jefa de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana entre 1999 y 2002.

Algunos miembros de la oposición interna de la isla, como la economista Martha Beatriz Roque, se han manifestado pesimistas respecto a las posibilidades de cambio, apuntando a la influencia que Fidel Castro seguirá ejerciendo tanto desde su figura histórica como desde su posición como primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC, único). Sin embargo otros, como el portavoz de Arco Progresista Manuel Cuesta Morúa, se declaran abiertamente "optimistas" de cara a la nueva etapa que empieza a abrirse en la isla.

"Soy muy positivo, independientemente de que todo no va a ser rápido", aseguró Cuesta. "Pero la tendencia de cambio está marcada ya y es inapelable".

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