EEUU busca limitar los daños y el Vaticano exige "prudencia" para evitar una deriva violenta

  • Washington, principal valedor de Kosovo, intenta evitar que Serbia se eche en brazos de Rusia

Estados Unidos, principal artesano de la independencia de Kosovo, intenta ahora limitar la ruptura con Serbia para evitar que le dé la espalda a la Unión Europea (UE) y se vuelva hacia Rusia.

"En Kosovo, nuestra posición es que su estatuto debe ser establecido de modo que los Balcanes sean estables", reafirmó ayer el presidente George W. Bush.

El gobernante norteamericano, que al final de su mandato trata de dejar una marca positiva, llegó en junio pasado a incitar a los kosovares a proclamar unilateralmente la independencia.

"Ustedes deben decir que ya basta, Kosovo es independiente", proclamó durante la primera visita de un presidente estadounidense en ejercicio a Albania. Dos días después, el Departamento de Estado señaló que Estados Unidos estaba dispuesto a reconocer unilateralmente una independencia de Kosovo. Por último, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, no dejó de demandar la independencia de la provincia. "La obtendremos de una u otra manera", afirmó en julio.

Pero ahora Estados Unidos busca tender la mano a Serbia proponiéndole ayuda económica en un periodo "extraordinariamente difícil". "Sé que éste será un periodo extraordinariamente difícil para los serbios", declaró Rice el miércoles durante una audiencia en el Congreso.

Por su parte, la diplomacia del Vaticano pidió ayer domingo por medio de su portavoz, Federico Lombardi, "prudencia a los responsables políticos de Serbia y Kosovo" y un "compromiso para evitar derivas violentas" tras la declaración de independencia de Kosovo, indicaron los medios italianos.

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