Dimitri Medvedev, nuevo jefe del Kremlin, promete más "libertades"

  • Dimitri Medvedev se ha convertido en el tercer presidente de Rusia desde el fin de la Union Soviética, tras Boris Yeltsin y Vladimir Putin, tras jurar la Constitución como nuevo mandatario

Dimitri Medvedev se convirtió el miércoles en el  tercer presidente de Rusia desde el fin de la Union Soviética, tras Boris Yeltsin y Vladimir Putin, tras jurar la Constitución como nuevo mandatario  durante una solemne ceremonia en el Kremlin.

"Juro respetar y proteger los derechos y libertades, respetar y defender la  Constitución de la Federación de Rusia, defender la soberanía y la  independencia, la seguridad y la integridad del Estado, servir fielmente al  pueblo", afirmó Medvedev al juramentar con la mano sobre la Constitución,  frente a Putin, su predecesor y mentor, así como cientos de invitados.

Luego, el flamante presidente afirmó que la prioridad de su mandato será  continuar con el "desarrollo de las libertades cívicas y económicas, la  creación de nuevas posibilidades para la autorealización de los ciudadanos,  libres y responsables", sostuvo.

Para ello contará con "el apoyo" de Putin, afirmó Medvedev, de 42 años.

Putin, que tras ocho años en la presidencia fue nombrado poco después  primer ministro, seguirá ejerciendo fuerte influencia en el poder.

"Es sumamente importante continuar juntos el camino que hemos emprendido y  que se justifica por sí solo", afirmó Putin, quien aclaró que seguirá  "ocupándose de Rusia".

Medvedev, que recibió los códigos nucleares rusos, hereda una economía  alimentada por las exportaciones masivas de petróleo y gas, en un país más  seguro desde 1991, cuando se produjo el colapso de la entonces URSS.

No obstante, Medvedev, que nunca antes había tenido un cargo electo, tendrá  que vérselas con la explosiva subida de precios, una corrupción desenfrenada y  relaciones agitadas con Occidente.

Medvedev, cuya elección en las presidenciales del 2 de marzo pasado por el  70% de los votos fue criticada por observadores independientes, también tendrá  que negociar con Putin, que le seguirá los movimientos.

Aunque Putin, ex agente de la KGB, no pudo presentarse a un tercer mandato  consecutivo porque así lo estipula la Constitución, sólo tiene 55 años y podría  volver a aspirar a la presidencia en 2012 o inclusive antes, si Medvedev dejara  el cargo antes de tiempo.

Medvedev, un experimentado abogado, lector educado y amante del grupo  británico de rock Deep Purple, es visto como un hombre más informal que el  austero Putin.

Ya en un discurso de campaña, Medvedev se había pronunciado por la defensa  de los derechos humanos y habló duramente contra la corrupción y el "nihilismo  legal".

Medvedev dijo hasta ahora muy poco sobre su política exterior y sigue  estando poco clara cuán amplia será la influencia que Putin ejercerá desde el  gobierno.

Este relevo en el poder se produce en un momento de relaciones difíciles  con Occidente: Estados Unidos condena a Moscú por su apoyo a rebeldes  separatistas de la vecina Georgia y Moscú rechaza fervientemente la promesa de  la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de convertir a Georgia y  a Ucrania en futuros miembros.

El nuevo presidente ruso anunció que su primer viaje al extranjero será a  la petrolera Kazajistán y a China, un socio cada vez más importante y un  cliente energético de Rusia. También anticipó que en julio participará en la  cumbre del G8 en Japón.

Después de su investidura, Medvedev se reunió con Alexis II, patriarca de  la Iglesia ortodoxa rusa, y prometió desarrollar las "relaciones de confianza"  entre el Estado y la Iglesia "por el bien de la Patria".

El viernes, Medvedev y Putin presidirán un espectacular desfile militar en  la Plaza Roja en el que por primera vez desde el derrumbe de la Unión Soviética  participarán tanques y misiles nucleares.

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