Bush sitúa a Irán en el centro de todos los males en su última gira por Oriente

  • El presidente norteamericano solicita a los israelíes que suavicen las restricciones impuestas a los palestinos · El régimen de Teherán está fomentando el extremismo y el terrorismo en toda la región

El presidente de EEUU, George W. Bush, instó ayer a Israel a que suavice las restricciones impuestas a los palestinos en el discurso de cierre de su gira por Oriente Próximo, en la que situó a Irán en el centro de los males de la región.

En su intervención ante el Foro Económico Mundial, que se inauguró ayer en la ciudad turística de Sharm-el-Sheij, Bush volvió a manifestar su esperanza de lograr un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos antes de final de este año, cuando expira su mandato.

El presidente estadounidense no se salió de las líneas maestras que han regido su política exterior en la zona, con tibios llamamientos a sus aliados para emprender reformas democráticas.

Sin embargo, Bush ofreció una cara distinta a la que había mostrado tan sólo unos días antes, cuando, en un discurso en el Parlamento israelí el jueves pasado, elogió la alianza de EEUU con Israel y apenas hizo referencia al proceso de paz con los palestinos. "Israel debe hacer duros sacrificios para la paz y suavizar las restricciones a los palestinos", reclamó en su intervención, aunque sin especificar a qué esfuerzos se refería.

El consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, explicó a los periodistas que en su reunión previa con el primer ministro palestino, Salam Fayad, Bush se había referido en concreto a los asentamientos israelíes.

Por su parte, Bush exhortó a los palestinos a combatir el terrorismo y "a seguir construyendo las instituciones de una sociedad libre y pacífica".

"Creo firmemente que con liderazgo y valentía podemos alcanzar el acuerdo de paz este año", aseguró Bush, lo que despertó un aplauso poco entusiasta entre la audiencia.

En una intervención orientada a recuperar la confianza de gobernantes de la región, Bush apeló a los países árabes "especialmente los ricos en petróleo, a aprovechar esta oportunidad para invertir en el pueblo palestino y superar viejos resquemores hacia Israel".

El inquilino de la Casa Blanca no dejó pasar la oportunidad de pedir el apoyo contra Irán de sus aliados, con quienes comparte un temor común hacia los aspiraciones nucleares del régimen de Teherán.

"Todas las naciones pacíficas de la región tienen interés en oponerse a las ambiciones nucleares de Irán. Permitir que el principal patrocinador mundial del terrorismo consiga el arma más mortífera sería una traición imperdonable a las generaciones futuras", aseveró.

En las conversaciones que mantuvo con personalidades de la región antes de su discurso, Bush ubicó a Irán en el centro de los problemas de extremismo y terrorismo de la región.

Fuentes de la Casa Blanca explicaron que Bush ha insistido a lo largo de toda su gira en que Irán está detrás de la actividad de Hezbolá en el Líbano, de Hamas en los territorios palestinos y de las milicias chiíes en Iraq, y que se comienza a ver la mano de Teherán en Afganistán.

Para frenar la propagación del extremismo, el presidente de EEUU echó mano de los lemas que siempre ha predicado para Oriente Próximo: democracia y libertad.

"Algunos dicen que la democracia es un valor occidental que EEUU intenta imponer en ciudadanos que no la quieren. Eso es una forma condescendiente de relativismo moral. Cuando a la gente se le permite elegir entre libertad y la alternativa, escogen la libertad", dijo.

Asimismo, pidió a los países de la región que acometan reformas políticas ya que "demasiado a menudo en Oriente Próximo la política ha consistido en un líder en el poder y la oposición en la cárcel", aunque los regímenes que Estados Unidos apoya con más ahínco en la región -Egipto, Jordania y Arabia Saudí- no distan mucho de este patrón.

Con su discurso de ayer, que fue recibido con escaso entusiasmo por la audiencia, Bush pone el punto y final a una gira que anteriormente le llevó a Israel y a Arabia Saudí.

En Sharm-el-Sheij, Bush mantuvo una intensa actividad diplomática en la que se entrevistó con el rey de Jordania, Abdalá II, y los primeros ministros palestino, Salam Fayad, y paquistaní, Yusef Raza Gilani, además con el vicepresidente chií de Iraq, Adel Abdel Mahdi.

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