Berlusconi inicia su nuevo mandato inmerso en varios contenciosos con la UE

  • El problema de las basuras en Nápoles, Alitalia o las cuentas públicas amenazan las relaciones de Roma con Bruselas

Basuras en la región de Nápoles, futuro incierto de Alitalia y problemas con las cuentas públicas: los temas de disputa entre la Comisión Europea e Italia se multiplican y ya auguran relaciones complicadas con el futuro Gobierno de Silvio Berlusconi.

El martes pasado, Bruselas denunció a las autoridades italianas ante la Corte Europea de Justicia (CEJ) para obligarlas a ocuparse del problema recurrente de los residuos en la región de Nápoles. Silvio Berlusconi ha hecho de este tema una de las prioridades de su campaña electoral y ha prometido que celebrará su primer consejo de ministros en Nápoles, por lo que su credibilidad está en juego.

"En el pasado se han propuesto planes pero nunca han sido puestos en práctica. Ésta es una de las razones por las cuales hemos decidido llevar a Italia ante la CEJ", advirtió sin embargo un responsable de la Comisión Europea, al referirse a una cuestión que ya tiene 14 años de antigüedad.

Un problema similar se plantea a Berlusconi en el caso de la compañía aérea Alitalia. El presidente del Consejo italiano se opuso a la compra de Alitalia por parte de la franco-holandesa Air France-KLM, proponiendo en cambio reunir a un grupo de empresarios italianos para que el país no pierda el control de uno de sus símbolos.

Muy endeudada, con pérdidas de un millón de euros diarios, Alitalia se encuentra al borde del abismo, y por ello las autoridades italianas anunciaron la concesión de un préstamo de 300 millones de euros. El problema es que la Comisión Europea sospecha que se trata de una ayuda estatal, algo que Alitalia tiene prohibido hasta 2011 por haber recibido ese tipo de beneficios en el pasado.

Bruselas dio plazo a Roma hasta el 19 de mayo para justificar esos 300 millones, pero según el comisario europeo de Transporte, Jacques Barrot, será muy difícil para Italia demostrar que no se trata de un ayuda de Estado.

Las dudas abarcan también a los supuestos empresarios dispuestos a comprometerse para salvar la compañía. "Todo el mundo sabe que los fantasmas no existen", ironizó en ese sentido el economista italiano Andrea Boitani.

A estos problemas se suman las advertencias de la Comisión Europea con respecto a las cuentas públicas italianas. "Italia debe reducir el peso de la deuda pública y mejorar la calidad de las finanzas públicas", indicó el comisario europeo Joaquín Almunia.

En este punto, Silvio Berlusconi ha dejado un mal recuerdo en Bruselas. Los cinco años de su precedente mandato (2001-2006) estuvieron marcados por una deriva creciente de las cuentas públicas y peleas constantes con la Comisión Europea.

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